El Gran Premio de Bélgica de Fórmula 1 de 2026 fue testigo de un tenso momento en los boxes de Ferrari, protagonizado por Lewis Hamilton y uno de sus mecánicos. Afortunadamente, el incidente, que pudo haber tenido graves consecuencias, resultó ser mucho menos severo que un episodio similar ocurrido ocho años antes con Kimi Räikkönen y la misma escudería.
Durante la única parada de Hamilton en Spa, se produjo un malentendido crítico. Mientras un mecánico se disponía a ajustar el alerón delantero del SF-26, el supervisor dio la luz verde para liberar el coche. El vehículo avanzó, atropellando al mecánico, quien por fortuna logró evitar que la rueda delantera derecha le pasara por encima o lo arrastrara. Aunque sufrió una caída, se levantó sin lesiones graves, y el equipo confirmó tras la carrera que se encontraba «perfectamente bien».
Lewis Hamilton, sin responsabilidad alguna en el suceso, reaccionó de inmediato al percibir el contacto, deteniéndose para prevenir una escalada de lo que pudo ser una catástrofe. Posteriormente, reanudó la marcha, no sin antes preguntar por el estado de su compañero de equipo. Al finalizar la carrera, el heptacampeón reveló que aquel instante le había traído a la memoria las impactantes imágenes del accidente de Kimi Räikkönen en el Gran Premio de Baréin de 2018.
«Estaba mirando los semáforos», explicó Hamilton a la prensa, incluyendo a Motorsport.com. «Normalmente, arranco cuando se ponen en verde, así que empecé a avanzar. Entonces vi al mecánico a mi derecha y me detuve inmediatamente. En ese momento, solo pensaba en una cosa: en lo que le había pasado a Kimi».
El incidente al que se refería Hamilton ocurrió en el circuito de Baréin en 2018. Räikkönen fue enviado de vuelta a la pista sin que se hubiera completado la intervención en la rueda trasera izquierda de su Ferrari. Las consecuencias fueron drásticas: su mecánico sufrió una doble fractura de tibia y peroné en la pierna izquierda, un recuerdo que claramente marcó al piloto británico.
En relación con la investigación por «unsafe release» abierta durante la carrera, Hamilton defendió la actuación de su equipo. «El equipo no se dejó llevar por el pánico», afirmó. «Yo salí cuando el semáforo se puso en verde. Para mí, una salida insegura suele darse cuando existe un peligro para los demás coches. En este caso, no era realmente así».
Sin embargo, la normativa de la Fórmula 1 considera estos incidentes como salidas inseguras. Ferrari fue hallada culpable en el caso de Spa y sancionada con una multa de 30.000 euros, de los cuales 10.000 quedaron en suspensión condicional, sin afectar su cuarta posición final. Ocho años antes, en Baréin, la multa fue superior, ascendiendo a 50.000 euros, y Räikkönen se vio obligado a retirarse minutos después del grave incidente.
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