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FUERA DE JUEGO
Cumplió 30 años ininterrumpidos como DT de su club, hace más de siete años que no gana pero no renuncia porque todavía sueña con ascender
José Luis de la Quintana es presidente, técnico y referente de Alto Perú, un equipo de la C uruguaya que lleva 76 partidos ligueros sin triunfar en una cancha y es foco de mil polémicas.
La alarma suena a las 5. Todavía es noche en Montevideo. Fresca noche en la barriada de La Unión. José Luis de La Quintana se levanta como puede. Lagañoso pero acostumbrado. Como cada día. Lleva 21 años con la misma rutina. Un café o un cortado para despabilarse y entrar en calor. “ Soy un uruguayo atípico. No me gusta el mate aunque mi madre toma yerba Canarias. Cuando éramos chicos, y siendo yo parte de una familia numerosa, la vuelta era larga y yo muy impaciente… Lo mío es el mate cocido…”, le explica sus motivos a Olé este capitalino de 62 agostos para 63 que no baja los brazos. Ni quiere hacerlo ni puede hacerlo. Hará, rato más tarde, unas 15-20 cuadras hasta su laburo en La Blanqueada y se pondrá al hombro una ardua jornada de trabajo. Lejos de la pelota. El fútbol charrúa también tiene sus cositas organizativas, a la argentina. La Divisional C, por caso, arrancó el 10 de mayo y, para un puñado de clubes que no dieron el piné, terminó el 28 de junio. La temporada duró dos meses. Habrá que rebuscárselas. Buscar otra actividad, otro cuadro, otro cantar, otro amanecer. Lo dice La Vela. Cuando todo parece jodido es cuando hay que poner. Y José sabía.De la Quintana, parado a la derecha del póster de Alto Perú.A unos dos kilómetros del mítico estadio Centenario, el Autohouse Parking, al 3300 de la avenida 8 de Octubre, un estacionamiento cerrado que parece haberse quedado en el tiempo, espera por De La Quintana, quien llegará para ganarse el mango. “Recibo clientes, estaciono vehículos, brindo buena atención y cobro…”, cuenta el veterano empleado que le quitó la vista al reloj y al añejo calendario. De no creer, ese canoso playero -casi sin saberlo o sin importarle- está haciendo historia lejos de una cancha, su verdadero hábitat. Un 4 de Agosto de 1996, hace exactamente 30 años, se hizo cargo del primer equipo de Alto Perú en el arranque del torneo de Aficionados, una suerte de tercer escalón del fútbol uruguayo. En el Méndez Piana, habitual casa de Miramar Misiones en el Parque Battle y Ordóñez, y hoy por hoy, un estadio de pasto sintético también pensado para el rugby, el Negrirrojo le ganó 1-0 a Huracán de Paso de la Arena por el gol de Aldrin Almeida ante escasos 200 testigos. Fue su primer partido como entrenador. Para enmarcar: las alegrías nunca sobraron.Desde ese momento, hace tres décadas ya, De La Quintana nunca más dejó de dirigir al particular equipo de Malvín Norte. Ni desde adentro ni desde afuera. Porque Don José Luis no solo hace las veces de técnico: también es el presidente y máximo referente de la institución desde la muerte de Carlos Acosta Vidiella, el pope de Los Ácratas, allá por 2019. Si “lucha y resiliencia” es el actual slogan del club, el dicho -a la vez- puede pintar a su DT, que no se pondrá el buzo hasta noviembre, cuando comiencen las captaciones de jugadores de cara a un nuevo campeonato que, seguro, no lo sacará de pobre. Porque acá viene la otra rareza cósmica: desde el sábado 20 de julio de 2019 en el Parque ANCAP, cuando Alto Perú goleó a la tardecita y como visitante a Artigas por 5-2 en la vieja Primera División Amateur, el equipo no gana un partido de campeonato en la cancha. Sí, lleva más de siete años sin ganar por la Liga local y va camino a los ocho por designios organizativos.-En el fútbol los resultados mandan. Pero usted, como presidente, no puede echar al técnico porque son la misma persona, José Luis.-Si me salen mal las cosas no me pongo a llorar. Si en tu casa hay algo que no funciona… ¿Te vas o te quedás? No tenés que aflojar. Es un tema de mentalidad. Mi mente tiene 25 años. Razono como un hombre de 25 años más allá de lo que diga el documento. Cuando no tenga la fuerza ni la voluntad, me retiro y se terminó. Nunca nadie me dijo nada porque solo los que estamos acá adentro sabemos de qué se trata.-Sin embargo… ¿Nunca pensó en dar un paso al costado? Al menos, para descomprimir.-No hay cosas turbias. No somos una improvisación. Planificamos todo pero con nuestros recursos. Queremos subir a la B pero es difícil, muy difícil. El fútbol es un concepto y te tenés que preparar para ganar. Aunque no siempre se puede. ¿O en la vida te va bien todos los días?Cantimplora de Alto Perú.De un truquito en el bar a una impensada invitaciónEl hombre de la calle atraviesa el temporal. Sin fútbol, las horas no corren más. Montevideo se hace todavía más lenta y, desde el parking, la vida va y viene en la cabeza de De La Quintana. Su vínculo con la redonda llega color sepia a la charla. Comenzó en el baby fútbol de Uruguay Buceo, luego pasó por Alumni, y ya en el secundario, “un señor que organizaba torneos” lo invitó a probarse…
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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