Un grupo de familias con hijos en el CPEM N° 6 de Cutral Co ha elevado un enérgico pedido a las autoridades escolares y otros organismos educativos y judiciales. Su principal demanda es la implementación de medidas urgentes para garantizar el acompañamiento psicológico y emocional de los estudiantes, luego de un reciente incidente de violencia que conmovió a la comunidad educativa.
La preocupación de los padres se manifestó este jueves con una autoconvocatoria frente al establecimiento, donde colocaron pancartas que clamaban por un entorno seguro para el aprendizaje. La entrega de un petitorio al director Juan Carlos Brizuela marcó el inicio de esta búsqueda de soluciones, mientras las actividades escolares permanecen suspendidas al menos hasta este viernes, sin una fecha definida para el retorno a clases.
El hecho que motivó esta movilización ocurrió el martes por la tarde. Un adolescente de 13 años sufrió una herida de bala en el antebrazo izquierdo, producto de la manipulación de un arma de fuego por parte de otro estudiante. El joven herido, tras ser atendido en el hospital local, fue evaluado en el Hospital Castro Rendón de Neuquén. Allí, especialistas en miembros superiores indicaron la necesidad de una cirugía, programada entre el 8 y 9 de julio, mientras continúan las actuaciones judiciales.
El director Brizuela confirmó la recepción del petitorio y las reuniones ya realizadas con el cuerpo docente, funcionarios del Consejo Provincial de Educación y el equipo interdisciplinario. “Estuvimos abordando las posibilidades, escuchando a los profesores para saber cómo se sentían al respecto de esta situación, porque es entendible el temor o miedo que puedan sentir, ya que es su lugar de trabajo”, explicó el directivo.
Brizuela subrayó que la situación no tiene una solución inmediata y requerirá de un trabajo sostenido. Asimismo, aclaró que la toma de decisiones y la implementación de medidas definitivas trascienden las facultades de la dirección, implicando la intervención de autoridades superiores y organismos competentes. Entre las opciones que se analizan, figura la presencia de un vigilador, una solicitud que, según el directivo, se ha realizado desde hace tiempo pero aún no se concreta. También se evalúa la creación de un “hall frío”, una sala previa al ingreso al edificio que permite el registro de quienes acceden, un sistema que ya funciona en el CPEM 58 y la EPET 10 de Plaza Huincul.
El petitorio presentado por las familias enfatiza varios puntos cruciales. Solicita un acompañamiento psicológico y socioemocional para estudiantes, docentes y familias afectados, además de la creación de “dispositivos institucionales de escucha, contención y seguimiento”. Se pide también la elaboración de un plan de intervención que abarque acciones de prevención, reparación y fortalecimiento de la convivencia escolar. El objetivo primordial es que el establecimiento, que cuenta con 823 alumnos distribuidos en turnos mañana y tarde, continúe siendo un espacio seguro para el desarrollo educativo.
Especial atención se dedicó a los estudiantes presentes durante el incidente, quienes “pueden haber experimentado una situación potencialmente traumática”. Las familias advierten sobre posibles consecuencias como miedo, ansiedad, dificultades de aprendizaje, alteraciones en la convivencia o ausentismo, y por ello reclaman estrategias adecuadas de contención y acompañamiento. Próximamente, se llevarán a cabo reuniones con las familias y estudiantes del curso directamente involucrado, así como con el resto de la comunidad educativa, para abordar el trauma y las medidas a seguir.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora