Kristalina Ivanova Georgieva, nacida el 13 de agosto de 1953 en Sofía, capital de Bulgaria, forjó su formación académica en un contexto particular. Se graduó y obtuvo su maestría y doctorado en ciencias económicas en el Instituto de Economía Karl Marx —actual Universidad de Economía Nacional y Mundial (UNSS)—, donde también ejerció como profesora de Economía entre 1977 y 1993. Este periodo transcurrió en uno de los países del Bloque del Este más leales a la Unión Soviética.
Su trayectoria dio un giro significativo en 1993, tres años después de la caída del Muro de Berlín, cuando ingresó al Banco Mundial como economista especializada en medio ambiente. Había profundizado en esta área estudiando las políticas medioambientales de Estados Unidos. Posteriormente, entre 2010 y 2016, desempeñó diversas funciones en la Comisión Europea, para luego regresar al Banco Mundial en enero de 2017, asumiendo el cargo de directora general.
La relación de Georgieva con Argentina se inició durante la administración de Mauricio Macri, período en el que ella dirigía el Banco Mundial. Fue entonces cuando Christine Lagarde, jefa del FMI, concedió a Argentina un préstamo de 57.000 millones de dólares, de los cuales 44.000 millones fueron utilizados por el gobierno de Macri. Semanas después de las elecciones PASO, el 1 de octubre de 2019, Georgieva asumió la dirección general del Fondo Monetario Internacional, desde donde coordinó con Alberto Fernández la refinanciación de la deuda, estableciendo el programa más grande del FMI con un país.
Su mandato en el FMI ha estado marcado por desafíos globales como la pandemia de Covid-19, la guerra en Ucrania y la subsiguiente escalada inflacionaria. Previamente, en 2021, una investigación independiente encargada por el Banco Mundial reveló que, mientras ella estaba al frente de esa institución, hubo presiones para modificar favorablemente la posición de China en un informe que evaluaba el clima de negocios de 190 naciones, resultando en la interrupción de su publicación.
Bajo la presidencia de Javier Milei, Georgieva ha manifestado en repetidas ocasiones su respaldo al plan de ajuste del gobierno argentino. Tras renovar su mandato en octubre de 2024, acordó en abril de 2025 un préstamo adicional de 20.000 millones de dólares para la administración Milei. Semanas después de este acuerdo, Georgieva declaró que «es importante que la voluntad de cambio no descarrile», una afirmación que la oposición interpretó como una injerencia en el panorama previo a las elecciones legislativas.
En relación con el swap de 20.000 millones de dólares otorgado por Donald Trump a Milei para prevenir una devaluación, Georgieva resaltó el apoyo de la Casa Blanca. En septiembre pasado, reiteró la necesidad de «mantener el rumbo de las reformas», enfatizando que «es muy importante que se mantengan la disciplina fiscal, una política monetaria sólida y las reformas estructurales para fortalecer la economía argentina».
Recientemente, en un mensaje publicado en redes sociales, la funcionaria posó junto al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Este último fue incorporado en marzo del año pasado al Consejo Asesor sobre Emprendimiento y Crecimiento del FMI, en reconocimiento a las reformas que implementó en Argentina, como la denominada «motosierra». Georgieva concluyó su mensaje expresando su expectativa por «ver estos esfuerzos de primera mano durante mi próxima visita a Argentina».
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