Diego Boneta, el actor y cantante mexicano que alcanzó fama internacional tras encarnar a Luis Miguel en la exitosa serie de Netflix, reveló una curiosa anécdota con la leyenda de Hollywood, Al Pacino. El encuentro, cargado de humor, ocurrió durante el rodaje de su último gran desafío cinematográfico.
En una entrevista concedida a Pamela Sued para el programa «Pamela Todo Un Show» del canal 9 Color Visión en República Dominicana, Boneta rememoró su paso por la isla caribeña, su conexión con la música y, por supuesto, el proyecto que marcó un antes y un después en su carrera: la serie del «Sol de México». El actor, quien también fungió como productor, confesó que nadie en el equipo anticipó el rotundo éxito que tuvo, un fenómeno que catapultó su carrera más allá de la actuación.
«Pusimos nuestro corazón y alma», afirmó Boneta sobre la producción de tres temporadas, que lo llevó a interpretar a Luis Miguel desde los 17 hasta los 50 años. Para él, fue una experiencia transformadora que le generó un profundo agradecimiento.
Tras consolidar su estatus con el icónico cantante, Boneta enfrentó un nuevo y audaz reto: interpretar a Fidel Castro en la película «Killing Castro». Este papel, que comparte pantalla con Al Pacino, es el que él mismo describe como el más exigente de su trayectoria. La película de suspenso político, dirigida por Eif Rivera y escrita por Thomas DeGrezia, se filmó en Newark, Nueva Jersey, y tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine de Toronto el año pasado, aunque aún no ha llegado a salas comerciales ni plataformas de streaming.
Boneta relató que, al recibir la propuesta de encarnar al líder de la revolución cubana, su primera reacción fue dudar si podría lograrlo. Fue entonces cuando supo que debía aceptar el desafío. Para la transformación, contactó al mismo maquillador galardonado con dos premios Óscar que trabajó en la serie de Luis Miguel. «¿Creés que podemos hacerlo?», preguntó, y la respuesta fue afirmativa: sería más sencillo convertirse en Fidel que en Luis Miguel.
La preparación fue intensiva, extendiéndose por un año y medio. Incluyó trabajar con un profesor cubano y diversos maestros de acento para dominar tanto el español cubano como el inglés, además de estudiar miles de horas de videos del político. Aunque el personaje de Fidel requería un look particular, con bigote y una «piocha» (perilla) propias, y la barba postiza con el pelo teñido más oscuro, Boneta encontró en esta caracterización una fuente de diversión, a pesar de que la describió «un poco ridícula».
Fue precisamente durante el rodaje en Nueva York, con este peculiar aspecto, cuando se produjo el hilarante intercambio con Al Pacino. «Estábamos filmando en Nueva York y una vez como que me vio, me dijo: ‘Brother, tú pareces como un pornstar de los 70s'», recordó Boneta entre risas. «Yo me divertía. Mi novia como que me decía: ‘Oye, pero tú quién eres o sea cómo que te estás poniendo eso ahorita'». La inesperada comparación de la estrella de «El Padrino» dejó a Boneta con una anécdota inolvidable y la certeza de que su trabajo de caracterización no pasó desapercibido.