Peter Thiel, el reconocido empresario e inversor multimillonario que recientemente visitó la Argentina, ha intensificado significativamente sus inversiones en el país. Durante el segundo trimestre, su firma adquirió acciones de Vista, la compañía petrolera liderada por Miguel Galuccio y con operaciones en Vaca Muerta, por un valor de 76 millones de dólares.
Este movimiento representa un cambio notable en su cartera. Hasta ese momento, Thiel no registraba inversiones en acciones argentinas que cotizaran en Nueva York. Tras esta compra, los ADR de Vista se convirtieron en el segundo activo más importante de su portafolio, valorado en 418,7 millones de dólares, y equivalen a una participación del 1% en el capital de la petrolera, según fuentes cercanas a la operación.
La visita de Thiel a Buenos Aires, donde se reunió con el presidente Javier Milei el 23 de abril en la Casa Rosada –ocasión en la que el magnate destacó la relevancia global de las ideas del mandatario–, y también con otros funcionarios, economistas y figuras políticas como Juan Grabois, coincidió directamente con el aumento de su exposición inversora en el país.
La estrategia de inversión de Thiel se concentra principalmente en el sector energético. Un 72% de su cartera se dirige a este ámbito, incluyendo infraestructura y la cadena de suministro de energía para centros de datos de inteligencia artificial. Entre sus principales tenencias, además de Vista, se encuentran acciones de Amazon, American Electric Power, CMS Energy y la desarrolladora nuclear X-Energy.
Esta tendencia inversora en energía y tecnología no es exclusiva de Thiel. Un relevamiento inicial de Clarín, basado en el análisis de cerca de 422 fondos de inversión institucionales, reveló que al menos seis empresas argentinas con operaciones locales (YPF, Vista, Pampa, TGS, Telecom y Banco Galicia, excluyendo Mercado Libre) figuran en los formularios 13F presentados ante la SEC.
En este panorama, otro inversor destacado, Stanley Druckenmiller, mantiene la mayor posición argentina individual en su cartera. En el primer trimestre del año, Druckenmiller invirtió casi 150 millones de dólares en más de tres millones de acciones de YPF, convirtiendo a la petrolera estatal en el cuarto título más relevante de su portafolio. A diferencia de Thiel, quien se centró únicamente en Vista, Druckenmiller también adquirió acciones de esta última y de un fondo MSCI Argentina, mientras vendió su participación en Mercado Libre.
La incursión de Thiel en Vaca Muerta no es casual. Responde a una visión donde la energía es fundamental para el desarrollo de la inteligencia artificial. Como él y Elon Musk han expresado, la democracia requiere adaptarse a los cambios tecnológicos, con una tendencia hacia una participación más «directa». Thiel llegó a afirmar que «la libertad y la democracia ya no son compatibles», reflejando una postura que genera debate sobre el futuro de la gobernanza y la tecnología.
El crecimiento económico reciente en Estados Unidos, por ejemplo, ha estado fuertemente impulsado por la inversión en inteligencia artificial y la expansión de la infraestructura necesaria para ella, como la fabricación de computadoras y centros de datos. Un ejemplo de esto es la negociación entre Nvidia y OpenAI para financiar un centro de datos a gran escala en Ohio, que requerirá cinco gigawatts de potencia en su primera fase. Esta demanda energética masiva es precisamente uno de los ejes que Thiel considera clave para el futuro, y explica su interés estratégico en recursos como los de Vaca Muerta.
Peter Thiel, nacido en Alemania y criado en Estados Unidos, es una de las figuras más influyentes de Silicon Valley. Cofundador de PayPal y primer gran inversor de Facebook, también fundó Founders Fund, desde donde ha impulsado compañías como SpaceX y Stripe. Además, es el creador de Palantir Technologies, una empresa especializada en integrar, procesar y analizar grandes volúmenes de datos para convertirlos en sistemas de decisión, con contratos iniciales que incluyeron a la CIA y el FBI.
Más allá de sus logros empresariales, Thiel ha cobrado relevancia por su implicación en el debate público sobre el poder y la representación, particularmente en Washington. Cercano al espacio político de Donald Trump, su visión sobre el futuro de la tecnología, la inteligencia artificial y la concentración del poder, donde los datos actúan como una infraestructura de poder que organiza decisiones estratégicas en tiempo real, conecta su trayectoria desde Silicon Valley con sus nuevas apuestas en lugares como Vaca Muerta.
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