Las comunidades mapuche lo habían advertido. El ducto reventó a pocos metros del agua que abastece a Neuquén.
Un grave derrame de hidrocarburos y gases se registró ayer, miércoles 22 de octubre, en una zona petrolera que forma parte del yacimiento Vaca Muerta, operada por Pan American Energy (PAE) e YPF, a escasos metros del Lago Mari Menuco, uno de los principales reservorios de agua potable de la provincia de Neuquén.
El hecho fue confirmado por las comunidades mapuche de la zona y distintos medios locales. Las imágenes son impactantes: un spray de petróleo de unos ocho metros de altura, charcos de crudo sobre la vegetación y contaminación directa en la orilla del lago.
“Lo que llaman incidentes son daños irreparables”
Desde la Confederación Mapuche de Neuquén denunciaron que una nube tóxica fue visible desde las comunidades aledañas, y que este tipo de hechos “no son simples fallas operativas”, sino ataques directos a la salud y al territorio.
“Lo que ellos llaman incidentes son daños irreparables a la salud y al territorio. No hay dinero ni compensación que sanee la contaminación de nuestra fuente de agua”, señalaron.
Las comunidades venían advirtiendo desde hace meses sobre el riesgo de operar tan cerca del embalse. En las últimas semanas realizaron cortes de ruta selectivos para impedir el ingreso de maquinaria destinada a nuevas perforaciones con fracking en la zona. Su consigna: “Salvemos al Mari Menuco”.
El agua de todos, en peligro
El Lago Mari Menuco, junto con el embalse Los Barreales, es clave para el abastecimiento de agua en la cuenca del Río Neuquén y el Río Negro. Cualquier contaminación puede impactar en una larga cadena de localidades: San Patricio del Chañar, Vista Alegre, Neuquén, Cipolletti, Villa Regina, Choele Choel, entre otras.
Los Barreales ya abastece a Cutral Co y Plaza Huincul, y se prevé que Mari Menuco se utilice próximamente para Plottier.
El incidente, por su cercanía al agua, pone en riesgo la seguridad hídrica de toda la región.
“Se ceban tanto que revientan los caños”
El werken (vocero) Rolando Cherqui, de la zonal mapuche afectada, fue entrevistado por Radio CALF de la Universidad Nacional del Comahue.
“Lo que veníamos advirtiendo que podía suceder, sucedió. Siempre pasa por falta de control, de compromiso y de inversión. Se ceban tanto que levantan la presión para producir más, y terminan reventando los caños”, señaló.
“Esto está a solo 300 metros del lago. Si lloviera hoy, todo terminaría dentro del agua”, advirtió.
Las comunidades mantienen un bloqueo preventivo del paso de maquinaria hacia el área afectada, permitiendo únicamente el ingreso de personal de seguridad.
“La medida se sostendrá hasta que el gobierno dé una respuesta y ponga control sobre la actividad”, afirmaron.
Un modelo en cuestión
El derrame ocurrió en las áreas La Angostura Sur I y II y Lindero Atravesado, donde se desarrollan tareas de fractura hidráulica (fracking) dentro de Vaca Muerta.
Según las comunidades y organizaciones ambientales, estas explotaciones fueron habilitadas sin estudios de impacto ambiental previos ni consulta libre, previa e informada, como establece la ley y el Convenio 169 de la OIT.
El modelo extractivo que avanza sobre la cuenca neuquina opera peligrosamente cerca de cuerpos de agua y multiplica los riesgos. Cada “incidente” que ocurre, dicen, pone a prueba el límite de lo tolerable.
El costo del silencio
Lo ocurrido en Mari Menuco no es un accidente. Es la consecuencia previsible de un modelo sin control, donde las ganancias pesan más que el agua.
El Estado mira hacia otro lado mientras el petróleo se filtra bajo nuestros pies. El agua de la Patagonia no es un recurso: es un derecho y un bien común.
Hoy, la advertencia ya no es ambientalista ni técnica: es una emergencia civilizatoria.
Si el fracking llega al borde de los lagos, el daño no será reversible. Será histórico.
Y no habrá “plan de contingencia” que alcance para limpiar la conciencia de los responsables.
