Novak Djokovic, con 23 temporadas como profesional y un palmarés que lo consagra como el jugador más exitoso en la historia del tenis, ha alzado la voz tras su debut en Wimbledon. Preocupado por la dirección actual del circuito, el serbio, protagonista clave de la era del «Big 3», ha declarado la necesidad de un «cambio drástico» para el deporte. Su trayectoria lo posiciona como una voz autorizada para analizar el presente y futuro del tenis.
«El tenis necesita un reseteo a gran escala. Los circuitos no están funcionando bien», afirmó el ganador de 24 Grand Slams, quien se medirá este miércoles contra Stefanos Tsitsipas en busca de la tercera ronda. Djokovic añadió que existe una «falta de unidad» y «demasiados conflictos» entre los organismos rectores del deporte. Para él, es crucial que los circuitos revisen el calendario, los formatos y varias de las normativas vigentes, instando a todos los actores a «sentarse y pensar qué es lo mejor para el futuro del tenis».
Conocido por su defensa del bienestar de los jugadores, Djokovic siempre ha sido franco al criticar el *status quo* y promover cambios. Si bien en los últimos meses se mantuvo al margen del conflicto por los premios en dinero entre los tenistas y los Grand Slams —un desacuerdo que generó un «boicot» mediático en Roland Garros y una tregua en Wimbledon tras «conversaciones constructivas»—, el aumento de lesiones en la élite (como las de Jack Draper y Emma Raducanu, quienes causaron baja para este torneo) lo impulsó a sumarse al debate.
«Las estadísticas muestran claramente que hay más lesiones», señaló Djokovic. El serbio explicó que esta situación debe analizarse desde dos ángulos, con el comercial predominando actualmente. «Se intenta aumentar el valor comercial alargando la duración de los torneos e introduciendo pruebas de dos semanas en un calendario que ya estaba muy saturado», lamentó.
Continuó: «Tengo el privilegio de elegir dónde competir, lo que me permite evitar un calendario tan exigente como el de la mayoría de los jugadores». Sin embargo, afirmó comprender «perfectamente las quejas de Carlos Alcaraz y de muchos otros cuando dicen que pasan demasiado tiempo fuera de casa. A mí tampoco me gusta».
Entre las propuestas a reevaluar, Djokovic mencionó los torneos Masters 1000 que se extienden por más de una semana, un formato que nunca lo ha convencido.
«Siempre estuve en contra de este formato. Desde un punto de vista comercial genera más valor, sí, pero ¿valor para quién? Principalmente para los propietarios de los torneos», expuso.
«Intenté explicar muchas veces a los jugadores que debían entender bien el trasfondo de ese acuerdo, porque en realidad no estaban obteniendo tantos beneficios como pensaban», detalló. Subrayó que esos «cuatro días adicionales» de duración de los torneos «generan muchísimo más dinero para los torneos que para los propios jugadores». Además, denunció que las inversiones de los propietarios en nuevos estadios o mejoras de instalaciones se usan como argumento en las negociaciones económicas.
«Los jugadores solo participamos de los ingresos del estadio durante las dos semanas que dura el torneo. Las otras cincuenta semanas del año todo ese dinero va directamente al propietario de la instalación», concluyó. Recordó que, como presidente del Consejo de Jugadores de la ATP, intentó «impedir ese acuerdo», pero careció de «suficiente poder para hacerlo». «Finalmente salió adelante y ahora tenemos que convivir con sus consecuencias», lamentó.
Estas inquietudes lo impulsaron en 2019 a fundar la Asociación de Jugadores Profesionales de Tenis (PTPA), junto al canadiense Vasek Pospisil. Esta organización, hoy distante de Djokovic, busca representar a «jugadores cuya voz nunca era escuchada».
«Siempre dije que la estructura actual de la ATP genera un conflicto permanente porque jugadores y torneos muchas veces tienen intereses completamente diferentes», rememoró. Tras años en el Consejo de Jugadores, donde constató que «como jugador no podés cambiar realmente las cosas desde dentro», fundaron la PTPA con el objetivo de «conseguir un asiento en la mesa donde realmente se toman las decisiones».
«Después ocurrieron muchas cosas y la organización tomó una dirección con la que personalmente no me sentía identificado. Por eso decidí dar un paso al lado», explicó. Sin embargo, no descarta un futuro regreso, pues sigue creyendo que «una asociación así es necesaria y debe convivir con el resto de organismos del tenis».
Pensando en el futuro del tenis profesional y en cómo atraer a nuevas generaciones de aficionados, Djokovic propuso un cambio que califica de revolucionario.
«Los jóvenes no van a sentarse cuatro o cinco horas todos los días delante de un partido. La capacidad de atención ha cambiado y debemos entender cómo funciona el mercado actual», afirmó. Sugirió que, «fuera de los Grand Slams», los torneos deberían «experimentar con formatos más dinámicos, partidos de menor duración y propuestas más atractivas para el espectador», instando a la innovación.
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