A sus 64 años, Dorian Yates, una de las figuras más icónicas del fisicoculturismo, continúa desafiando las expectativas sobre el envejecimiento y el deporte. El inglés, seis veces campeón consecutivo de Mr. Olympia, sigue siendo un referente y comparte activamente las claves de su condición física actual a través de sus redes sociales.
Lejos de los objetivos de competición que lo llevaron a la cima, Yates ha redefinido su enfoque. «Mis objetivos actuales no están orientados al culturismo, sino a la longevidad y a asegurarme de poder seguir haciendo lo que me gusta dentro de 20 años», explicó en una de sus recientes publicaciones, marcando un cambio claro en su filosofía de entrenamiento.
Para mantenerse en forma en esta etapa de su vida, conocido también como «El Sombra», incorpora una variedad de disciplinas que van más allá del levantamiento de pesas. A través de un carrusel de imágenes, el exculturista detalló las prácticas que componen su rutina.
El entrenamiento con pesas sigue siendo un pilar central. «Sigo haciendo entrenamiento con pesas. Porque creo que, al envejecer, es la base de cualquier enfoque de salud», afirmó. La Universidad de Utah respalda esta visión, destacando que los ejercicios de fuerza son esenciales para fortalecer los huesos contra la osteoporosis, mejorar la postura y proteger las articulaciones de posibles lesiones.
Complementando su trabajo muscular, Yates integra el sauna como una herramienta clave para la recuperación. Esta práctica, a menudo asociada con el descanso, ofrece beneficios significativos para el cuerpo. Según el entrenador AJ Mason, citado por Men’s Health, «el calor ayuda a llevar nutrientes y el tan necesario oxígeno a los músculos, ayudándoles a relajarse y recuperarse».
Las inmersiones en agua fría también forman parte de su régimen, una técnica que ha ganado popularidad entre los deportistas para acelerar la recuperación post-ejercicio. Entre sus ventajas se mencionan la disminución del dolor muscular y la reducción de la hinchazón después de sesiones intensas.
Además de estas prácticas, la rutina de Yates incluye actividades cardiovasculares y de flexibilidad. El ciclismo y el senderismo actúan como complementos para sus entrenamientos de fuerza. También incorpora sesiones de HIIT (Entrenamiento Interválico de Alta Intensidad), un método que alterna periodos breves de actividad intensa con momentos de descanso o menor esfuerzo.
Finalmente, el yoga completa su programa. Esta práctica milenaria es valorada por Yates por su capacidad para reducir el estrés, aumentar la flexibilidad, fortalecer los músculos y contribuir a un mejor descanso nocturno.
Aunque sus metas hayan evolucionado con los años, Dorian Yates subraya la importancia inquebrantable del ejercicio en su vida. «El ejercicio, de una forma u otra, siempre formará parte de mi vida», concluye, demostrando que la actividad física es una constante en su camino hacia una longevidad activa.
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