En el cierre de la Jornada de Carnes y Granos, celebrada este viernes en la Exposición Rural de Palermo, Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación, expuso sobre el papel estratégico del agro argentino. Quirno subrayó el potencial del sector como motor de desarrollo económico y como herramienta de inserción internacional, especialmente en un escenario global donde la seguridad alimentaria cobra cada vez mayor relevancia.
Según Quirno, la agroindustria nacional está llamada a ser una de las principales fuentes de prosperidad para el país y un instrumento de influencia global. Argumentó que Argentina posee los productores, la tecnología, los recursos naturales y las capacidades técnicas necesarias para abastecer de alimentos de calidad a una parte significativa del mundo.
El ministro enfatizó que las reformas del Gobierno buscan crear las condiciones propicias para que el sector agropecuario expanda su capacidad al máximo. Ilustró este punto con cifras: la campaña agrícola 2025/26 registró una cosecha récord de 163,2 millones de toneladas. Además, las exportaciones agroindustriales superaron los 52.000 millones de dólares en 2025, y el volumen exportado en los primeros cinco meses de este año alcanzó el nivel más alto de la última década.
Asimismo, destacó el buen desempeño de la cadena cárnica, que agrupa a más de 130.000 productores en el territorio nacional. Las exportaciones de carne vacuna, por ejemplo, alcanzaron un récord de 3.700 millones de dólares en 2025, y entre enero y mayo de 2026, crecieron un 46% en divisas. Estados Unidos se consolidó como el segundo destino, y la Cuota Hilton fue nuevamente completada.
En cuanto a la política económica, Quirno aseguró que el Gobierno avanzó en la eliminación de restricciones y en la reducción de la carga para los productores. Mencionó la baja permanente de los derechos de exportación para granos y carnes, una medida estratégica para mejorar la competitividad del sector. «El productor vuelve a decidir con mayor libertad sobre su capital y su posicionamiento comercial», afirmó.
El ministro también puso el foco en la inserción internacional de la producción argentina. Resaltó los progresos en acuerdos comerciales como los del Mercosur con la Unión Europea, EFTA y Singapur. Además, hizo referencia a las negociaciones en curso con Japón, Vietnam e India, mercados que consideró esenciales para el crecimiento de las exportaciones agroindustriales.
Subrayó, a su vez, la labor diplomática en la defensa de los intereses del sector. Como ejemplo, citó la reciente intervención ante la Unión Europea para impedir que la soja argentina fuese clasificada como cultivo de alto riesgo ambiental, una medida que, según el ministro, fue revertida gracias a la presentación de pruebas científicas.
Hacia el cierre de su exposición, Quirno manifestó que la creciente demanda global de proteínas y alimentos seguros ofrece una oportunidad histórica para Argentina. «El país tiene la oportunidad de posicionarse como un actor insustituible en la geopolítica de los alimentos», sentenció. Finalmente, instó al sector privado a capitalizar este escenario internacional, contando con el apoyo de una política exterior orientada a la apertura de mercados y la defensa de la producción nacional.