María del Carmen Peche, de 70 años, no se rindió. Durante casi una década buscó incansablemente justicia y un camino para sobrellevar su dolor. Este jueves, un jurado popular condenó por unanimidad a Fernando Grané, de 36 años, por el homicidio del comerciante Diego Roda, de 39 años, en Ituzaingó, así como por el intento de homicidio de Virginia Tueso, pareja de Roda, quien tenía en brazos a su bebé de apenas 12 días.
“Estoy en paz porque hice todo lo que tenía que hacer por mi hijo”, expresó Peche en diálogo con Clarín, emocionada por el fallo. “No fui sola, fuimos muchos los que insistimos, los que golpeamos puertas, los que viajamos a La Plata para pedir ayuda, logrando tener un abogado y avanzar en todo esto”, agregó.
Omar Roda, padre de Diego, también mostró su emoción tras el veredicto. “Los condenaron, pero yo perdí a mi hijo. Nada más me puede poner contento. Esperé diez años este momento”, dijo, aunque admitió: “Le decía a Carmen ‘media hora preso y que me devuelvan a Diego’. Pero eso no se puede. Dentro de lo posible, esto es algo positivo”.
La versión policial inicial intentó situar a Diego Roda y su familia en medio de un enfrentamiento ocurrido el 12 de septiembre de 2016. Sin embargo, la investigación se demoró más de dos años debido a la interferencia de la Policía Bonaerense. Fue con la intervención de la Policía Federal y el peritaje de una bala que comenzó a clarificarse la verdad: un oficial de la Bonaerense había matado a Diego.
Una reconstrucción impulsada por el abogado Ismael Jalil, representante de la familia de Roda y miembro de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), permitió identificar a Grané y al policía Gerardo San Miguel, de 39 años, en el lugar de los hechos disparando en dirección al vehículo de la víctima.
Después de casi una década, Grané fue condenado por homicidio calificado, agravado por su condición de miembro de una fuerza de seguridad y por exceso en sus funciones. Durante el proceso, también se le imputó un intento de homicidio con arma reglamentaria en otro incidente ocurrido a la salida de un boliche.
La investigación inicial se basó en un acta de procedimiento con testimonios falsos. Se afirmó erróneamente que Diego Roda había sido asesinado por tres delincuentes que huían tras robar una camioneta en Villa Pineral. Según esa versión, el enfrentamiento ocurrió cuando intentaron robar el automóvil de Roda para continuar la fuga. Esta hipótesis se mantuvo vigente durante 500 días y contó con 873 fojas en el expediente.
Grané no actuó solo. En juicios abreviados, el ex comisario Daniel Fernando Pérez y el ex policía Maximiliano Gastón Ramos recibieron condenas de tres años de prisión condicional por encubrimiento. El juez Juan Carlos Uboldi determinó que Pérez coordinó la elaboración de documentación falsa para proteger a Grané, mientras que Ramos mintió sobre su presencia en el lugar del hecho, ya que se encontraba en la comisaría.
La oficial Camila Fernanda Pazos también recibió tres años en suspenso por falso testimonio y encubrimiento. Además, Alejandro Tomás Salomón y Johana Belén Vukman fueron condenados a dos años de prisión por declarar falsamente sobre un supuesto sospechoso para desviar la investigación.
Por otro lado, Sergio Fabián Andrés Barrientos y el oficial Diego Agustín Carreiras enfrentan acusaciones de encubrimiento y serán juzgados próximamente por un tribunal técnico.
“Son sentimientos encontrados porque soy abogado, pero sobre todo soy un ser humano. No podemos hablar de logros ni de triunfos. Partimos de un hecho terrible que ocurrió hace diez años y que ahora culmina con una condena a prisión perpetua. Es un bálsamo para calmar una cotidianidad tortuosa”, reflexionó Jalil en diálogo con Clarín.
A partir de agosto podría fijarse la fecha para la audiencia de cesura, que definirá la pena definitiva para Grané, la cual se perfila como perpetua debido al delito atribuido.
Diego Roda fue padre de tres hijos: dos mayores, de una relación anterior, y el bebé que apenas alcanzó a conocerlo a través de fotografías. En la sala del juicio, sus hijos mayores estallaron en llanto al escuchar el veredicto. “¡Diez años! ¡Al fin, merecido!”, gritaron.
“El bebé de 12 días ahora tiene 10 años y le escribe cartas a su papá. En ese marco, no se puede hablar de alegría”, señaló Jalil.
El niño, que ya es un niño escolar, se confeccionó una camiseta con una inscripción que mostraba orgulloso: “Se hizo justicia para mi papá”, junto a un dibujo de una cara feliz.

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