Villa El Chocón se erige junto a una obra que marcó la historia de Argentina: su icónica represa. Este complejo hidroeléctrico transformó el valle del río Limay y se convirtió en un pilar del sistema energético nacional. Sin embargo, a pocos kilómetros de esta monumental construcción, una realidad diferente persiste: hay vecinos que esperan por servicios básicos esenciales desde hace décadas.
El contraste se hace evidente en el barrio Llequén, uno de los sectores de la localidad que, a pesar del desarrollo general, carece de una infraestructura de agua y cloacas adecuada a las necesidades actuales de sus habitantes.
El intendente Pablo Di Fonzo explicó que la planta cloacal existente ha sido superada por el crecimiento poblacional, generando una espera prolongada. «Es una obra más que esperada. Hace muchísimos años estamos esperando que lleguen este tipo de inversiones para la localidad», expresó Di Fonzo en declaraciones radiales, subrayando la urgencia de estas mejoras.
La historia de Villa El Chocón está intrínsecamente ligada a la construcción de su represa, una proeza de ingeniería que, durante décadas, fue sinónimo de progreso y de la modificación del curso del río Limay para la generación de energía.
Hoy, el paisaje de El Chocón ofrece una imagen dual: el lago, la represa, los miradores y su atractivo turístico conviven con necesidades urbanas que aún demandan solución. Ante esta situación, se firmó un nuevo acuerdo entre la Municipalidad y el Gobierno provincial, impulsado por el gobernador Rolando Figueroa dentro de su esquema de gobernanza con municipios y comisiones de fomento. Este convenio busca avanzar con obras de agua, cloacas, gas y energía eléctrica, con un enfoque particular en el barrio Llequén.
La inversión anunciada no se restringe únicamente a los servicios básicos. Villa El Chocón también recibirá financiación para proyectos de infraestructura menor orientados al desarrollo turístico. Di Fonzo detalló la finalización de senderos, paseos costeros y miradores, con el objetivo de optimizar los espacios alrededor del lago y fortalecer la infraestructura para los visitantes.
El jefe comunal destacó además el aumento en la cota del embalse, anticipando que un buen nivel del lago permitirá aprovechar al máximo los espacios costeros durante el próximo verano. Entre los atractivos mencionados, figura el Mirador de la Fe o de la Cruz, un punto histórico desde donde se divisa gran parte de la localidad y la represa, y que en su momento fue usado por los trabajadores para observar el avance de la monumental construcción.
Di Fonzo describió a Villa El Chocón como una localidad en constante crecimiento, que incorpora nuevos espacios de recreación y mejora su infraestructura general. Sin embargo, el desafío más inmediato sigue siendo la provisión de servicios básicos a los sectores que quedaron rezagados del desarrollo inicial de la villa.
La situación en El Chocón ilustra una paradoja: un pueblo surgido al calor de una de las mayores obras de infraestructura del país, donde algunos de sus barrios aún aguardan por servicios esenciales. El acuerdo con la Provincia busca comenzar a cerrar esta brecha. Para los vecinos del barrio Llequén, mientras la represa continuará siendo parte del horizonte, la llegada de agua y cloacas significará una transformación concreta y largamente esperada.
El barrio Llequén, en particular, tiene una historia propia. Fue edificado para albergar a trabajadores involucrados en la construcción y operación de la represa. Además, es conocido por su cercanía a uno de los atractivos paleontológicos más célebres de la zona: las huellas de dinosaurios. Su historia administrativa también cambió en 1993, cuando la gestión de la villa, que antes dependía de Hidronor, fue transferida a la Provincia de Neuquén y al municipio, un proceso que redefinió la organización de la localidad.