Enfrentar procedimientos médicos como inyecciones, extracciones de sangre o preparativos quirúrgicos es una fuente de gran temor para muchos niños y niñas. Con el propósito de transformar estas experiencias, el Hospital Provincial de Neuquén ha incorporado visores de realidad virtual en su área de pediatría, ofreciendo un acompañamiento diferente a los pequeños pacientes.
Esta iniciativa, impulsada por profesionales del sector, utiliza cascos de realidad virtual para sumergir a los niños en mundos tridimensionales, juegos y dibujos animados. Mientras los menores exploran estos entornos digitales, el equipo de salud puede llevar adelante su trabajo, distrayendo la atención del paciente de la situación médica.
Un casco de realidad virtual es un dispositivo que se coloca sobre la cabeza, cubriendo completamente el campo visual con pantallas integradas. Al combinar esta visión con sonido y sensores de movimiento, se crea la sensación de estar inmerso en un espacio digital interactivo. En el contexto pediátrico, esta inmersión funciona como un potente distractor, alejando la atención del paciente de los estímulos visuales y emocionales de la sala médica que suelen generar ansiedad.
Cecilia Cruz, referente de esta propuesta, explicó que los dispositivos fueron adquiridos gracias a la cooperadora del hospital. Su uso se extiende tanto a pacientes en internación como a aquellos que asisten al Hospital de Día. “A los chicos que hacen tratamientos crónicos o procedimientos les genera mucha ansiedad, además de ser procesos dolorosos. Buscando experiencias en otros lugares, surgió la posibilidad de usar visores especializados para sumergirlos en un entorno virtual”, detalló Cruz.
Al ponerse el casco y concentrarse en el contenido virtual, la atención se desvía del entorno hospitalario justo en los momentos más complejos. “El niño está viendo un dibujo o jugando y no le genera el estrés habitual de una colocación de vía o una curación. En procedimientos como una punción medular, el impacto emocional es mucho menor porque la mente está en otra parte”, afirmó la referente.
La especialista señaló que los cambios observados son notables: los niños y niñas se muestran más tranquilos, disminuye el miedo ante lo que va a ocurrir y la ansiedad previa. También se ha registrado una menor percepción del dolor durante los procedimientos.
Uno de los avances más significativos se ha logrado en la reducción del uso de fármacos. “Hay casos en los que se redujo la dosis a aplicar de la medicación que se usa tanto para la sedación como para la analgesia”, comentó Cruz. Esto es especialmente beneficioso para pacientes crónicos, quienes a veces requieren medicación desde la noche anterior para preparar un procedimiento.
La incorporación de estos dispositivos busca, además, mitigar el temor a las intervenciones quirúrgicas. Para estos casos, se proyectan historias animadas donde los niños pueden “recorrer” virtualmente el quirófano antes de su ingreso, familiarizándose con el espacio y aliviando la angustia que provoca lo desconocido.
Actualmente, el equipo médico está evaluando el impacto diario de esta tecnología en la reducción del estrés de los pacientes. Con los resultados positivos que se están obteniendo, la meta del equipo y del Ministerio de Salud es adquirir más visores para expandir la iniciativa a otros centros de salud de la provincia.
El objetivo fundamental es que los niños que deben regresar para atención o seguimiento no lo hagan con el recuerdo del susto anterior, sino “que puedan pasar por todo esto de una forma mucho más amigable”, concluyó Cecilia Cruz.