Bend, Oregon. Shauntai May Nickerson, madre de Griffin J. John II, el adolescente de 16 años responsable del trágico tiroteo en la escuela primaria Silver Rail, se presentó entre lágrimas ante los periodistas. Desde el porche de su residencia en Bend, Nickerson expresó su profundo pesar a las familias de las víctimas y defendió el carácter de su hijo, aunque esquivó preguntas cruciales sobre cómo el joven tuvo acceso al arma.
“Lo siento tanto, ojalá hubiera podido hacer algo. Lamento mucho su pérdida”, declaró Nickerson a los medios, añadiendo: “Era un buen chico, de verdad lo era. Extraño a mi hijo. Si hubiera podido evitar esto, lo habría hecho”. La mujer, asistente de salud en un hogar de ancianos local, aseguró que no detectó señales de alarma ni cambios en el comportamiento de Griffin antes del ataque del jueves. Sin embargo, al ser interrogada sobre cómo su hijo obtuvo la escopeta, la madre se abstuvo de responder y se refugió en su vivienda.
Las declaraciones de Nickerson coinciden con una intensa investigación estatal y federal sobre el origen y las condiciones de almacenamiento del armamento. Fuentes policiales confirmaron que la escopeta recuperada en la escena —una Maverick 88 calibre 12— había sido adquirida legalmente por Shauntai Nickerson cerca del cumpleaños número 16 de su hijo, en agosto de 2026.
En una rueda de prensa, el jefe de la Policía de Bend, Mike Krantz, detalló los elementos balísticos incautados. El sospechoso realizó hasta 15 disparos, utilizando una combinación de munición fina, postas pesadas y cartuchos de proyectil único. Además, se encontraron 44 cartuchos intactos dentro de una mochila junto al cuerpo del tirador. Detectives de la Policía de Bend y la Policía Estatal de Oregon investigan ahora si el arma estaba guardada de acuerdo con las normativas de almacenamiento seguro vigentes o si hubo negligencia parental.
Griffin J. John II había sido alumno de Silver Rail Elementary y participado en su programa de educación especial. Registros de 2020 muestran a Nickerson y a su hijo en un reportaje del canal KTVZ sobre el programa NEST del Distrito Escolar Bend-La Pine, diseñado para alumnos de primaria con desafíos de conducta y socialización. En ese entonces, la madre había defendido la enseñanza presencial en educación especial, argumentando que su hijo necesitaba el apoyo de docentes que ella no podía ofrecerle durante la modalidad virtual por la pandemia.
El jueves por la tarde, Griffin llegó al predio escolar, arrojó la escopeta Maverick 88 por encima del cerco perimetral y saltó al patio. Tras disparar contra una camioneta que circulaba por la calle, destrozó a tiros los paneles de vidrio de una doble puerta de ingreso cerrada con llave y se dirigió directamente al aula de educación especial, ubicada a la izquierda.
El ataque dejó cuatro víctimas fatales en el sector de educación especial: Rhoam Summer, un niño de 5 años; dos alumnos varones de 8 y 11 años; y Meghan Lambert, docente de educación especial de 25 años y entrenadora de vóleibol juvenil. Además, una niña de 7 años en silla de ruedas, que recibió un impacto en el rostro, permanece internada en estado reservado pero estable tras ser operada. La maestra Becky Drury, de 54 años, evoluciona favorablemente de heridas de bala que no comprometen su vida. El jefe Krantz explicó que las edades variadas de los afectados se debían a que todas las víctimas fueron alcanzadas dentro de esa misma aula.
El balance luctuoso pudo haber sido aún más grave sin dos intervenciones heroicas. Una docente ilesa se abalanzó contra el agresor, lanzándole su teléfono celular y forcejeando para desviar el cañón de la escopeta. Instantes después, Kaylub Giamanco, un carpintero de 36 años y padre de dos alumnas de la escuela, quien volvía a casa a almorzar, escuchó los disparos y entró al predio armado con una pistola calibre .40 de portación legal. Giamanco disparó en varias ocasiones y abatió al atacante.
Peritos informáticos del FBI continúan examinando los dispositivos electrónicos incautados en la vivienda de Nickerson para determinar si Griffin dejó algún escrito, manifiesto o registro digital que pueda explicar el brutal ataque contra la institución educativa.