El Rastro Invisible: Cómo los Perros Ayudan a Reconstruir Escenas del Crimen en Chubut

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El Rastro Invisible: Cómo los Perros Ayudan a Reconstruir Escenas del Crimen en Chubut

En una sala silenciosa, lejos del ruido de la calle y de las escenas donde todo comenzó, un perro se detiene frente a una fila de frascos. Los huele uno por uno con atención, concentrado, como si buscara una señal invisible para el resto. Cuando se detiene frente a uno en particular, su guía observa atento. Ese gesto, casi imperceptible, puede convertirse en una pista clave para una investigación judicial.

Así funciona la odorología forense, una técnica que comenzó a aplicarse en Chubut entre 2023 y 2024 y que utiliza perros especialmente entrenados para identificar rastros de olor humano en escenas del crimen.

La práctica se basa en una premisa simple pero poderosa: cada persona posee una “huella odorífera” única, una combinación de moléculas que queda impregnada en superficies y objetos. A través del trabajo de los canes, esas moléculas pueden ser detectadas, recolectadas y comparadas con muestras tomadas a posibles sospechosos.

En la provincia, esta tarea se desarrolla dentro de la Sección Odorología Forense de la Policía del Chubut, un equipo especializado que depende del área de Criminalística y del Cuerpo Médico Forense y que fue presentado oficialmente en septiembre de 2023.

Al frente de la sección se encuentra la comisario Analía Medina, quien explica que la técnica se utiliza como una herramienta complementaria dentro de las investigaciones.

La odorología forense permite identificar personas a partir del olor humano cuando otros rastros no están disponibles. En muchos casos, en el lugar del hecho no se encuentran huellas digitales, rastros papilares o muestras de ADN que permitan avanzar en la investigación. En esos escenarios, la recolección de la molécula del olor humano puede aportar una pista más para el análisis pericial.

La técnica consiste en recolectar muestras odoríferas en objetos o superficies presentes en la escena y luego compararlas con muestras tomadas a los sospechosos. Ese proceso, conocido como confronte molecular, es realizado por un binomio integrado por el perro y su guía, bajo supervisión de peritos.

En Chubut, los protagonistas de ese trabajo son dos canes entrenados: “Danko” e “Indiana”, que junto a sus guías participan en los procedimientos de identificación.

El trabajo de los binomios

Cada intervención implica un trabajo coordinado entre investigadores, peritos y los guías de los perros. Los binomios están conformados por el sargento ayudante Walter Urrutia con el perro Danko y la cabo primero Brenda Mansilla con Indiana.

Durante las pericias, los canes analizan las muestras recolectadas en distintos objetos, comparándolas con las tomadas a las personas investigadas. La reacción del animal ante el olor coincidente es lo que permite orientar el resultado del cotejo.

La técnica es considerada multidisciplinaria, ya que puede aplicarse en distintos ámbitos de la investigación criminal y también en otros procesos judiciales.

Intervenciones en investigaciones de la provincia

Desde su implementación, la odorología forense ya fue utilizada en distintas causas en Chubut.

Uno de los primeros casos ocurrió en el marco de una investigación por robo agravado en grado de tentativa en Playa Unión, donde se realizó la primera pericia de confronte molecular en la provincia.

El procedimiento se llevó adelante en Trelew, con muestras odoríferas levantadas de un vehículo vinculado al hecho y de guantes secuestrados durante la investigación. Luego se compararon con las muestras tomadas a dos sospechosos. El resultado positivo permitió ubicarlos en el lugar del hecho, aportando un elemento más a la causa judicial que llevaba adelante el Ministerio Público Fiscal de Rawson.

Un recurso utilizado también en casos complejos

La técnica también fue utilizada dentro de una investigación mucho más delicada: el femicidio de la docente Myrna Maidana en Rawson, ocurrido en 2024.

En ese caso, la Fiscalía solicitó una pericia odorológica sobre distintos elementos secuestrados durante la investigación, tanto en el vehículo de la víctima como en el domicilio del imputado.

Los perros trabajaron sobre las muestras recolectadas por Policía Científica y realizaron el cotejo con las obtenidas del sospechoso, dentro de un proceso pericial que buscaba reconstruir los movimientos y la presencia de personas en los distintos lugares vinculados al hecho.

Además de estos casos, la técnica también puede aplicarse en investigaciones por delitos sexuales, robos u otros hechos complejos, donde se busca determinar si una persona estuvo o no presente en una escena.

Un rastro invisible que puede ser clave

La particularidad de la odorología forense es que la molécula de olor humano puede permanecer durante diferentes períodos de tiempo, dependiendo del tipo de superficie y de factores ambientales como la lluvia, el viento o la exposición al sol.

Ese rastro invisible, imperceptible para las personas, puede ser detectado por los perros entrenados incluso después de varios días, siempre que las condiciones lo permitan.

Por eso, en muchos casos, la técnica se convierte en una herramienta complementaria dentro del trabajo pericial, sumando información a las investigaciones judiciales.

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