Pekín ha reaccionado con vehemencia a las informaciones publicadas por el diario estadounidense The New York Times (NYT), que apuntan a una investigación por parte de Estados Unidos sobre una empresaria china por supuesta entrega de información de inteligencia a la capital asiática. Este viernes, el portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Guo Jiakun, tachó las acusaciones de “infundadas”, “pura calumnia” y “un intento de desprestigiar a China”.
Según el reportaje del NYT, la sospechosa es Alice Huang, una alta ejecutiva de Megaspeed, una compañía de centros de datos con sede en Singapur. Esta firma ya estaba bajo escrutinio por presuntamente facilitar a China el acceso a chips avanzados de inteligencia artificial (IA) producidos por Nvidia, el gigante tecnológico. El diario, citando fuentes familiarizadas con el asunto, señala además que Huang mantenía una relación cercana con Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia.
Las autoridades estadounidenses habrían llegado a la conclusión de que Alice Huang operaba como agente de inteligencia para China. El informe del rotativo neoyorquino añade que el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue notificado de estos hallazgos hace aproximadamente un año, pero no tomó ninguna acción al respecto.
Por su parte, Nvidia declaró al NYT que las acusaciones sobre la canalización de chips de la compañía hacia China por parte de Megaspeed carecen de fundamento. No obstante, las autoridades estadounidenses mantienen la sospecha de que algunos chips adquiridos por Megaspeed habrían ingresado ilegalmente en China.
El New York Times también informó que una empresa vinculada a Megaspeed en Malasia adquirió equipos avanzados de IA que incorporan tecnología de Nvidia por un valor de al menos 4.800 millones de dólares, según registros comerciales que abarcan el período entre junio de 2024 y febrero de 2026.
Funcionarios estadounidenses consultados por el periódico señalaron que la estrecha colaboración entre el señor Huang (refiriéndose presumiblemente a Jensen Huang de Nvidia) y el expresidente Trump ha complicado los esfuerzos para restringir las ventas de chips de Nvidia en el extranjero. Durante su segundo mandato, el gobierno de Trump habría flexibilizado algunas restricciones sobre la venta de chips de Nvidia a China, llegando a autorizar la venta de una generación anterior de procesadores el año pasado, a cambio de una porción de los ingresos.