Este Fermento Es Igual de Poderoso que el Kéfir y Lo Puedes Preparar en Casa

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Este Fermento Es Igual de Poderoso que el Kéfir y Lo Puedes Preparar en Casa
Disfruta de los beneficios de esta bebida probiótica Foto: Shutterstock / Pexels / Ilustrativa

Si eres fan de los alimentos fermentados por sus beneficios para la salud digestiva, entonces seguramente ya conoces el kéfir. No obstante, existe otra bebida que poco a poco se ha ido ganando un lugar importante en la y que es igual de poderosa que el popular lácteo. Estamos hablando de la kombucha, un fermento elaborado a base de té que tiene un gran contenido de probióticos, antioxidantes y compuestos que benefician a tu cuerpo de distintas formas.

Al igual que sucede con el kéfir, la kombucha puede traer diferentes mejoras al sistema digestivo, apoyar los procesos intestinales, mejorar la digestión, ayudar al sistema inmune y, por supuesto, aportar muchos nutrientes interesantes. Pero esto no significa que uno sea mejor que el otro; ambos fermentos tienen un perfil bastante distinto, sabores únicos y beneficios característicos que hacen de cada producto grandes complementos de la , en vez de competidores entre ellos.

Eso sí, toma en cuenta que, aunque la kombucha es una bebida muy saludable, no se trata de un producto milagroso. Los beneficios de esta bebida se notan cuando forma parte de una dieta balanceada que cubre tus necesidades nutrimentales, que se acompaña de un estilo de vida adecuado y cuando se consume de manera moderada. No es una solución rápida ni un producto mágico; es importante acompañarla de buenos hábitos para aprovechar todo lo que ofrece.

Gracias a su base de té, esta bebida está llena de antioxidantes. Foto: Pexels / Ilustrativa

Cómo preparar kombucha en casa

Aunque puede parecer una bebida difícil de elaborar, en realidad el proceso es bastante sencillo; solo requiere algo de paciencia y los elementos adecuados. Necesitarás agua sin cloro, té verde o negro, azúcar y el cultivo de bacterias para kombucha, conocido como SCOBY. Además, también se sugiere el uso de un poco de kombucha previa que funcionará como iniciador. Tanto el SCOBY como la kombucha iniciadora los puedes conseguir fácilmente en tiendas naturistas o especializadas.

Una vez que tengas todo listo, prepara una infusión concentrada de tres cucharadas de té con un litro de agua a 80 °C, disuelve 80 gramos de azúcar y deja que la preparación se enfríe por completo a temperatura ambiente. Añade el SCOBY y aproximadamente 200 mililitros del líquido iniciador. Todo esto va en un frasco limpio y esterilizado previamente; tapa con un paño y deja reposar en un lugar templado, evitando la luz del sol directa para no dañar a los microorganismos.

Después de aproximadamente 10 días tu kombucha estará listo. Puedes extender la fermentación por varias semanas, hasta llegar al mes, cuidando siempre los parámetros para evitar la generación de vinagre. Este proceso es lento, pero ayudará a eliminar parte de la dulzura y el alcohol que se genera de forma natural. Si no quieres esperar, cuela y embotella tu kombucha, tapa muy bien y deja reposar por unos días más para generar la carbonatación natural. Ahora solo resta enfriar y disfrutar su sabor único y sus beneficios saludables.

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