Exportar desde la Patagonia: Por qué no hay que ser un gigante para vender al mundo

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Exportar desde la Patagonia: Por qué no hay que ser un gigante para vender al mundo

La realidad económica de Neuquén y Río Negro, impulsada por Vaca Muerta, vive un momento de dinamismo. Un contexto político y un marco legal propicio convergen para fomentar el comercio exterior, abriendo oportunidades para cientos de empresas regionales. Natalia Muguerza, gerente general del Depósito Fiscal Neuquén SA y vicepresidenta de Adineu, destaca esta sinergia. Muguerza señala que “muchas empresas todavía cautivas en Buenos Aires no saben sobre la infraestructura fuerte que tiene la región para el comercio exterior.”

Para visibilizar esta capacidad y acercar las herramientas necesarias, la Expo Comex Norpatagonia se realizará el próximo jueves 13 de agosto en el Centro de Convenciones Domuyo. Durante la jornada, diversos actores de la cadena del comercio exterior presentarán las opciones disponibles para que las pymes del Alto Valle puedan exportar o importar. En diálogo con RÍO NEGRO, Muguerza enfatizó el potencial de la región, afirmando que “no es necesario ser una empresa grande para incursionar en el comercio exterior.”

La Expo Comex busca mostrar la sólida infraestructura de Neuquén y Río Negro. Un ejemplo es el puerto de San Antonio, cuya importancia trasciende la fruticultura al haber sido clave para el ingreso de herramientas y tuberías destinadas a Vaca Muerta, un potencial que aún no se explota plenamente. A esto se suma el paso Pino Hachado con Chile, el de menor altitud en Argentina, que facilita un considerable flujo de camiones hacia el Depósito Fiscal de Neuquén.

Para las pymes interesadas en exportar, el proceso se inicia evaluando la calidad del producto y la capacidad de sostener la demanda internacional. Tras identificar un mercado –a menudo a través de ferias o buscadores especializados–, es requisito ser responsable inscripto y cumplir con las normativas del país de destino. Muguerza detalla la importancia de un despachante de aduana para el asesoramiento y acompañamiento. Financieramente, el pago anticipado es común, lo que requiere el respaldo de un banco para la gestión de divisas y formularios en dólares. El despachante coordina con un “forwarder”, quien se encarga del transporte hasta el destino, acordando el flete y las condiciones de venta (CIF o FOB). Un contador es clave para la parte tributaria. Finalmente, la mercadería es retirada por el forwarder y se consolida en un depósito fiscal, ya sea en contenedores o bultos aéreos, antes de su envío al exterior.

En el caso de la importación, el objetivo suele ser aumentar la competitividad y reducir costos. La primera etapa es investigar el producto o maquinaria más adecuado, utilizando empresas o “traders” que brindan apoyo comercial global. Una vez definido el artículo, el despachante de aduana solicita una factura proforma con todos los detalles de la mercadería y los “incoterms”. Tras la aprobación del despachante y la contratación del flete, se procede al pago. La mercadería se retira en aduana y, entre 20 y 40 días después, llega al depósito fiscal. Allí, se abonan los tributos necesarios para nacionalizar el producto o máquina importada.

Muguerza recalca que la idea de que solo las grandes empresas pueden incursionar en el comercio exterior es “un mito”. La desregularización actual en Argentina facilita el proceso, permitiendo que cualquiera con los recursos y condiciones adecuadas pueda hacerlo. Muchas empresas están superando miedos infundados. Hoy, Neuquén y Río Negro no solo tienen una gran visibilidad nacional y global por Vaca Muerta, sino que ofrecen el acompañamiento y asesoramiento de una “cara visible” que cuida cada importación o exportación.

Los obstáculos que antes dificultaban el proceso han disminuido considerablemente. Previamente, permisos como la CIRA y el cepo cambiario generaban burocracia, demoras y lentitud en las autorizaciones. Si bien el pago 100% anticipado no es una constante hoy, el proceso es más ágil, y el pago se realiza al arribo de la mercadería. La actualización de normativas y el uso de Trámites a Distancia (TAD) han simplificado las gestiones, que ahora se pueden realizar desde Neuquén con conexión a internet.

Esta transformación ha generado un cambio en los patrones comerciales. Empresas neuquinas y rionegrinas se están familiarizando con el comercio exterior, optando por comparar precios e importar directamente en lugar de depender de Buenos Aires. Incluso, empresas no regionales radicadas en Neuquén están ajustando sus políticas de importación para aprovechar la mayor agilidad, menores costos, mayor previsibilidad y rapidez que ofrece la logística local.

A lo largo de los trece años de existencia del Depósito Fiscal Neuquén, el comercio exterior ha crecido en todos los rubros económicos, más allá de la fruta de pepita y el oil&gas. La cercanía y accesibilidad en la región de Vaca Muerta han marcado una diferencia. La importación de productos como tomate, palta o kiwi es significativa, así como la maquinaria para la modernización tecnológica. También emergen nuevos exportadores, por ejemplo, de minerales, que ahora consideran operar desde Neuquén. La alfalfa se presenta como un nicho de gran potencial exportador, aunque requiere una estrategia específica para su salida desde la provincia.

El Depósito Fiscal y Aduanero del Neuquén S.A., operativo desde 2014 con capitales 100% privados, es una empresa habilitada por la Dirección General de Aduanas. Ofrece servicios esenciales como almacenamiento, depósito de mercaderías, consolidación y desconsolidación de cargas para exportación e importación. Su ubicación estratégica, a pocos kilómetros de la capital neuquina y a 100 km de la cuenca principal de Vaca Muerta, lo convierte en un punto logístico clave, especialmente con el auge del oil&gas.

Natalia Marianela Muguerza es Despachante de Aduana, Socia Gerente del Depósito Fiscal…