Fermín López se ha consolidado como una de las jóvenes promesas del FC Barcelona y del fútbol español. Detrás de su notable ascenso deportivo, reside una historia familiar que el propio centrocampista, originario de El Campillo, Huelva, se esfuerza por mantener siempre presente, destacando cómo su entorno lo ancla a la realidad.
«Mi familia siempre me recuerda que soy un chico normal. Mi madre trabajaba en una empresa de fruta y la convencí para que lo dejara. Mi padre es cartero en Correos y nunca quiso dejarlo, dice que es su trabajo», reveló el futbolista en una entrevista para el programa El Món a RAC1. Estas palabras ilustran el contraste de dos mundos que han forjado su carácter.
Su padre, también llamado Fermín López, fue un testigo cercano de los primeros pasos de su hijo en el fútbol. Cuando el Barcelona intentó incorporar al joven Fermín con tan solo 11 años, su progenitor se opuso firmemente, considerando que era demasiado pequeño para alejarse de su hogar. La decisión, aunque difícil, marcó una pausa en el camino.
Dos años más tarde, el club catalán volvió a la carga con una oferta definitiva. «Nos dijeron que era el último tren», recordó Fermín. En esa ocasión, su padre le consultó directamente sobre sus deseos, y el jugador tuvo claro que quería unirse a las filas del Barça.
Su llegada a La Masía en la temporada 2016-2017, con 13 años, no estuvo exenta de desafíos. «El día que llegué fue el peor de mi vida. Era la primera vez que salía de casa y lloré muchísimo», confesó. Sin embargo, en un giro paradójico, Fermín también reconoció que ese mismo día fue, en cierto modo, el más feliz, comprendiendo la magnitud del salto que estaba dando.
La adaptación exigió un esfuerzo considerable, incluida la rápida inmersión en el catalán. «Al principio me pusieron muchas facilidades pero luego lo aprendí muy rápido. Tuve que aprenderlo porque en clase no me enteraba de nada», explicó. La camaradería de sus compañeros, entre ellos Xavi Simons, fue esencial para su integración. «Todos habían llorado antes», añadió sobre el apoyo recibido.
Durante esos años de formación, Jordi Roura fue una figura clave dentro del club, transmitiendo un mensaje constante de paciencia tanto al jugador como a su familia. El Barcelona entendía que su apuesta por Fermín era a largo plazo. Un paso importante en este proceso fue su cesión al Linares, donde brilló como el máximo goleador del equipo, con 12 tantos y cuatro asistencias, consolidándose como titular indiscutible.
El gran salto al primer equipo llegó de la mano de Xavi Hernández. El 29 de julio de 2023, Fermín tuvo su debut en pretemporada contra el Real Madrid, un partido en el que marcó un gol memorable con la pierna zurda. Desde entonces, su rendimiento no ha hecho más que crecer, afianzándose como titular bajo la dirección de Hansi Flick con un papel cada vez más decisivo.
Este ciclo de éxito lo llevó a conquistar la Eurocopa y el Oro Olímpico en el mismo verano, hitos alcanzados apenas un año después de su debut profesional. El centrocampista demostró en una sola temporada, tras su llegada al Barça en 2023 desde la Primera Federación, que poseía el nivel suficiente para competir en la élite del fútbol.
Más allá de sus padres, la abuela Loli, quien aún reside en El Campillo, es otro pilar fundamental en la vida de Fermín. El jugador ha mencionado en diversas ocasiones la importancia de su abuela, dedicándole celebraciones especiales y destacando cómo ella sigue cada uno de sus partidos y su evolución.
Actualmente, Fermín se recupera de una lesión sufrida a finales de mayo de 2026, la cual lo apartó de la convocatoria de la selección española para el Mundial. La ausencia fue un duro golpe, dadas sus aspiraciones y los méritos acumulados. Con el inicio de la liga como meta, el centrocampista ya ha retomado los entrenamientos con el grupo en St. George’s Park, preparándose para la pretemporada y su regreso oficial a la competición.
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