Erling Haaland, la figura indiscutida de Noruega en el Mundial 2026, tuvo un cierre inesperado y agridulce en la campaña de su selección. En el crucial partido de cuartos de final contra Inglaterra, el delantero del Manchester City fue sustituido al inicio del segundo tiempo extra, viendo los últimos quince minutos de su equipo desde el banco de suplentes.
La extenuante jornada en Florida cobró factura al «Androide». El intenso calor del lugar impactó visiblemente en el rendimiento de Haaland, quien terminó con las piernas pesadas y una clara falta de los espacios que suele explotar con su habitual maestría. Los defensores ingleses John Stones y Marc Guehi, compañeros suyos en el Manchester City, lograron neutralizarlo con una eficiencia que demostró su profundo conocimiento del atacante.
A lo largo del encuentro, las oportunidades de Haaland frente al arco rival fueron escasas. Incluso protagonizó una de las jugadas más polémicas del partido: a los 57 minutos, se le sancionó una falta sobre Elliot Anderson durante un tiro de esquina. Esta acción derivó en la anulación de un gol noruego, anotado por el defensor Torbjørn Heggem, privando a Noruega de una de sus pocas chances de cambiar el rumbo del encuentro.
La decisión final llegó en el entretiempo del alargue, cuando el seleccionador noruego Ståle Solbakken optó por reemplazarlo. En su lugar ingresó Jørgen Strand Larsen. De esta manera, el goleador que en octavos de final había hecho vibrar a su país con un doblete inolvidable frente a Brasil, se despidió del Mundial 2026 observando el final del sueño noruego, un desenlace que contrastó fuertemente con su poderosa imagen habitual.
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