El mítico Hungaroring se prepara para acoger este fin de semana la última carrera de la Fórmula 1 antes del receso de verano en agosto, con la acción reanudándose posteriormente en Zandvoort. Este circuito, conocido por su naturaleza lenta y exigente, promete un desafío particular para equipos y pilotos.
Para esta cita europea, Pirelli ha optado por los tres compuestos más blandos de su gama: el C3, que actuará como neumático duro; el C4, como medio; y el C5, el blando. Esta selección busca maximizar el agarre en un trazado que demanda alta estabilidad en tracción y frenado para afrontar sus constantes cambios de dirección.
El asfalto del Hungaroring presenta una dualidad. Gran parte de la pista conserva su superficie rugosa original, mientras que las curvas 1 y 12 han sido recientemente reasfaltadas, ofreciendo un comportamiento diferente. En cualquier caso, los niveles de adherencia serán de los más bajos de la temporada, haciendo que los compuestos blandos sean cruciales. Además, se espera una de las evoluciones de pista más significativas del año a medida que se deposita goma en la superficie.
Un factor determinante en Hungría son las altas temperaturas que suelen presentarse. Estas condiciones pueden generar una degradación térmica considerable, afectando principalmente el eje trasero y la tracción de los neumáticos. A esto se suma la posibilidad de que aparezca el temido graining, especialmente en los compuestos más blandos, complicando aún más la gestión de los neumáticos durante la carrera.
La degradación de los neumáticos podría equiparar, en términos de tiempo total de carrera, tanto las estrategias de una parada como las de dos. En un circuito donde los adelantamientos son tradicionalmente difíciles, la ventaja de mantener una buena posición en pista será clave al momento de decidir la estrategia. Con temperaturas muy elevadas, es probable que las escuderías tiendan a favorecer el uso de los dos compuestos más duros disponibles.
Tras el Gran Premio, Pirelli no abandonará Budapest. Permanecerá en el circuito durante dos días, martes y miércoles, para llevar a cabo pruebas de desarrollo de neumáticos de cara a la próxima temporada, contando con la colaboración de Aston Martin, Audi y Alpine.
Recordando la edición de 2025, los tres compuestos de Pirelli fueron protagonistas. La mayoría de los pilotos optó por iniciar la carrera con el neumático medio, mientras que un grupo menor eligió el blando y otro el duro. La mitad de la parrilla completó la prueba con una sola parada, mientras que el resto de los competidores que cruzaron la meta realizaron dos pit stops. En aquella ocasión, una menor degradación térmica, propiciada por temperaturas más bajas, contribuyó a que la estrategia de una sola parada resultara tan competitiva como la de dos, que sobre el papel se perfilaba como la más rápida.
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