Hoy en día existe muy poca investigación sobre los múltiples efectos de la inmensa industria mundial de la ganadería. El Índice de Ganadería Industrial (FFI, por sus siglas en inglés), un estudio pionero realizado por World Animal Protection, es el primer intento de calcular el daño generalizado causado por este sistema alimentario global.
En 2020, se criaron cerca de 76 mil millones de animales de granja en todo el mundo. En solo cuatro países —China, Brasil, Estados Unidos e Indonesia— se concentra el 46% de la cría de pollos, cerdos y vacas. Los países con mayor consumo promedio per cápita, incluyen a Israel, Panamá, Bielorrusia y Catar, con un consumo estimado de diez animales por persona al año.
Una dieta que acorta la vida
El Índice FFI calcula que la cría industrial de pollos, cerdos y vacas para la producción de huevos, carne y productos lácteos provoca la pérdida de 1,8 años de vida sana por persona en promedio, a nivel mundial. Las principales causas son:
- Resistencia a los antibióticos: Se aplican 66 mil toneladas de antibióticos en pollos, cerdos y vacas criados en granjas industriales, una cantidad que duplica la utilizada en humanos. Estos antibióticos se utilizan para prevenir enfermedades en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Si bien pueden utilizarse para tratar animales enfermos, también se administran con frecuencia a animales sanos para compensar el estrés y los riesgos de enfermedades asociados a las prácticas ganaderas intensivas.
- Enfermedades pulmonares: Debido al gran volumen de excrementos animales, las granjas industriales emiten amoníaco, óxido nitroso y otras partículas que se han relacionado con diversas afecciones pulmonares, en especial en las personas que viven o trabajan cerca de estas instalaciones.
- Otras enfermedades: El consumo excesivo de carne —en particular la carne roja y procesada— está relacionado con el cáncer colorrectal, enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, accidentes cerebrovasculares, enfermedades renales y, posiblemente, demencia.
Esto significa que, incluso si no consumes productos animales de granjas industriales, es probable que el sistema esté reduciendo tu esperanza de vida debido a la resistencia a los antibióticos y las emisiones de partículas que este sistema genera.
El impacto ambiental aumenta
La agroindustria tiene un impacto ambiental cada vez mayor. Es un importante contribuyente a las emisiones de gases de efecto invernadero, siendo la responsable de cerca del 29,7% de las emisiones totales en el mundo.
La producción animal intensiva no solo contamina el aire que respiramos y perjudica la atmósfera: también corrompe el agua de la que dependemos todos los seres vivos para subsistir. Se estima que las prácticas agrícolas a gran escala son responsables del 25% de la contaminación hídrica total causada por el ser humano, relacionada con el exceso de nitrógeno y fósforo. Además, consume el 14% de todas las fuentes de agua dulce (cerca de 530 trillones de litros al año).
Las granjas industriales utilizan tierras de cultivo del tamaño de la India (350 millones de hectáreas), en su mayoría, para producir alimento para animales.
Cifras que preocupan
Más allá de los importantes costos para la salud humana y el medio ambiente, existe un inmenso sufrimiento y una esperanza de vida demasiado corta para los animales, algo que se ha normalizado y ocultado en los sistemas de ganadería industrial.
La investigación de World Animal Protection arroja cifras alarmantes:
- A nivel mundial, los pollos de granja viven solo el 5% de su vida útil potencial, y los cerdos, solo el 4%. Esta cifra se reduce al 1,3% (tan solo 35 días) y al 3% (160 días) en los Estados Unidos.
- Las vacas tienen una esperanza potencial un poco mayor, debido a la producción lechera, donde la vida productiva es más larga.
- El 74% de los animales de granjas industriales se crían en países donde no existe legislación sobre sacrificio o donde se permite el sacrificio sin aturdimiento. Esto pone en evidencia el alto grado de sufrimiento y estrés al que son sometidos estos seres sintientes.
Solo hay una solución
Mejorar el bienestar animal puede fortalecer el desempeño de un país en el Índice FFI, pero una solución efectiva y duradera implica abandonar la ganadería industrial y avanzar hacia un sistema alimentario equitativo, humano y sostenible.
Para ello, es necesario apoyar a los pequeños productores que priorizan el cuidado de los animales y la tierra, y exigir que el resto de la ganadería cumpla con los más altos estándares de bienestar, protección ambiental y salud humana.
Necesitamos apoyar a los países para que proyecten el futuro de la alimentación de sus poblaciones sin perjudicar la salud humana, la de los animales ni nuestro planeta.
Esta investigación es clara: para lograr una mejor calidad de vida para las personas, necesitamos una mejor calidad de vida para los animales. Esto, en última instancia, significa priorizar las dietas basadas en plantas, acabar con la ganadería industrial y reducir el impacto ambiental que todos enfrentamos si no actuamos.Tricia Croasdell, directora ejecutiva de World Animal Protection

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