Noruega, una nación conocida por su avanzada digitalización, ha sorprendido al anunciar la prohibición del uso de la inteligencia artificial (IA) para niños en edad escolar. El primer ministro, Jonas Gahr Stoere, reveló esta medida, que busca reforzar la educación fundamental y estará acompañada por un proyecto de ley que propone reducir la presencia de pantallas digitales en las aulas.
La decisión fue comunicada por Stoere en una conferencia de prensa, donde explicó la razón detrás de este cambio de rumbo: “El uso de la IA aumenta el riesgo de que los niños pequeños se salten pasos importantes en su educación”. Subrayó que el objetivo principal de la escuela es que “nuestros hijos aprendan a leer, escribir y hacer matemáticas”. Los nuevos estándares se implementarán a partir del nuevo año escolar, que comienza a finales de agosto.
La restricción es específica: los alumnos de primero a séptimo grado, con edades entre 6 y 13 años, no deberán emplear inteligencia artificial. Para los estudiantes de primero de secundaria (14 a 16 años), el uso de la IA se permitirá con cautela y siempre bajo la supervisión de sus profesores. En la educación secundaria superior, entre los 17 y 19 años, se espera que los jóvenes aprendan a utilizar la IA de forma adecuada, preparándose así para la educación superior y el mundo laboral.
Esta iniciativa no es un hecho aislado. En mayo de 2025, China implementó restricciones similares, con el Ministerio de Educación prohibiendo a los alumnos de primaria el uso independiente de herramientas de inteligencia artificial, permitiéndolo solo en contextos educativos supervisados.
La determinación noruega marca un cambio significativo en uno de los sistemas escolares más digitalizados de Europa. El país había incorporado computadoras en las aulas desde la década de 1990 y, con la llegada del iPad en 2010, también adoptó tabletas, lo que gradualmente redujo la dependencia de los libros físicos y la escritura a mano.
Sin embargo, en paralelo con la prohibición de la IA, el Gobierno noruego buscará revertir esta tendencia. Ha anunciado un proyecto de ley para financiar el uso de más libros de papel en las aulas. A esto se suman otras decisiones recientes, como los planes, anunciados en abril, para prohibir que los niños utilicen las redes sociales hasta cumplir los 16 años, una medida que busca reducir el uso de dispositivos electrónicos, similar a las adoptadas por Australia y otras naciones.
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