Brasil despide con pesar a una de sus figuras más icónicas. La actriz Glória Menezes, cuyo rostro se convirtió en un sinónimo de la televisión brasileña, falleció este martes 18 de agosto en Río de Janeiro a los 91 años, según confirmó su oficina de prensa. Su partida marca el fin de una trayectoria de más de seis décadas que dejó una huella imborrable en la pantalla chica, el cine y el teatro del país.
Menezes, cuyo nombre de nacimiento era Nilcedes Soares de Magalhães, murió por causas naturales en su apartamento de la capital fluminense. Nacida el 19 de octubre de 1934 en Pelotas, Rio Grande do Sul, se trasladó con su familia a São Paulo siendo una niña. Allí, en sus años de juventud, dedicó tiempo al estudio del piano antes de descubrir su verdadera vocación por las artes dramáticas.
Fue en São Paulo donde su inquietud por la actuación tomó forma. Aunque se inscribió en la Escuela de Arte Dramático, la dejó un año antes de finalizar para cofundar el grupo Jóvenes Independientes. Esta iniciativa le abrió las puertas a un universo artístico que no abandonaría jamás.
Su carrera despegó y no conoció pausas. Glória Menezes participó en más de 40 telenovelas de Globo, el conglomerado audiovisual más influyente de Brasil. Muchas de sus interpretaciones quedaron grabadas en la memoria colectiva, como su papel de la inolvidable y cruel villana Laurinha Figueroa en «Rainha da Sucata» (1990).
Pero su talento no se limitó a la televisión. La actriz brilló también en la gran pantalla. Formó parte del elenco de «O pagador de promessas» (1962), una película dirigida por Anselmo Duarte, que, basada en la obra teatral homónima, se alzó con la prestigiosa Palma de Oro en el Festival de Cannes.
Además de su brillante carrera individual, Glória Menezes formó una de las parejas más queridas y célebres del entretenimiento brasileño junto a Tarcísio Meira, uno de los galanes de su época. Contrajeron matrimonio y permanecieron unidos durante casi 60 años, hasta el fallecimiento de Meira en 2021 a los 85 años, a causa de la pandemia de covid-19.
Juntos protagonizaron hitos televisivos, como «2-5499 Ocupado» (1963), la primera telenovela diaria en la historia de la televisión brasileña. Compartieron escenario en otras producciones emblemáticas como «Una diosa vencida» (1965), «Almas de piedra» (1966) y «Sangre y arena» (1967), consolidando su estatus de íconos.
La misma jornada que Brasil despidió a Glória Menezes, la nación también lamentó la pérdida de Laura Cardoso, otra estrella de la televisión brasileña, quien falleció en San Pablo a los 98 años.
En un gesto de reconocimiento a su inmensurable contribución al arte brasileño, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva decretó tres días de luto oficial por el fallecimiento de ambas actrices. El mandatario las describió como dos de las figuras más relevantes del país, cuyas trayectorias se entrelazan con la propia historia de la dramaturgia nacional.
«Durante cerca de siete décadas, estuvieron presentes en los escenarios y las pantallas, cautivando siempre al público con su talento y su carisma. Pioneras de la televisión, dejaron su legado en decenas de telenovelas, además de en el teatro y el cine», expresó el líder progresista en sus redes sociales, resumiendo el impacto perdurable de Glória Menezes y Laura Cardoso.
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