Los medicamentos que contienen la hormona GLP-1, conocidos bajo las marcas Ozempic y Wegovy, han experimentado un aumento significativo en popularidad para el control del peso. Las recetas emitidas con este propósito escalaron de 20.000 en 2018 a 700.000 en 2023. Sin embargo, en California, su cobertura por seguros médicos y el programa Medi-Cal se limita estrictamente a pacientes con diabetes, dejando fuera a aquellos que los requieren para tratar la obesidad. Un proyecto de ley, recientemente aprobado por el Senado, busca modificar esta situación.
Diseñados originalmente como sustitutos de la insulina para pacientes diabéticos, estos fármacos que imitan la acción de la hormona GLP-1 han demostrado ser efectivos también en la pérdida de peso, según señala un informe de La Vanguardia. La hormona actúa en el aparato digestivo ralentizando el vaciado gástrico, lo que prolonga la sensación de saciedad. Más relevante aún, la GLP-1 influye en el cerebro, reduciendo el apetito y aumentando la plenitud en las áreas que regulan el comportamiento alimentario.
El principal obstáculo para muchos es el elevado costo de estos tratamientos, que puede rondar los $450 mensuales por paciente. En California, esta cifra no es cubierta por los planes de salud ni por Medi-Cal si el uso es exclusivo para la obesidad. Esta postura es compartida por otros estados como New Hampshire, Pensilvania, Massachusetts y Carolina del Sur, donde la cobertura solo se aplica si el medicamento es recetado para la diabetes.
Ante este panorama, la senadora demócrata Laura Richardson ha impulsado el proyecto de ley SB 1089, conocido como la Preventive Treatment Health Care Act. De aprobarse, esta legislación permitiría a la Agencia de Salud y Servicios Humanos de California (CHHSA, por sus siglas en inglés) establecer acuerdos para la producción de medicamentos genéricos contra la obesidad a base de GLP-1, con el objetivo de reducir drásticamente su costo. La iniciativa sigue un precedente exitoso: la ley SB 40, que a partir de enero de 2026 permitirá al estado vender insulina genérica bajo la marca CalrRx a $11 por pluma de 10 ml, frente a los $300 o más que cuesta el producto comercial en farmacias.
La inaccesibilidad económica ha llevado a algunos pacientes a buscar alternativas más baratas, como versiones compuestas preparadas en farmacias especializadas. Sin embargo, los médicos desaconsejan estas opciones, ya que carecen de la aprobación de la FDA y presentan riesgos considerables. Estas formulaciones magistrales suelen sustituir uno o dos ingredientes originales y, según estudios e informes, tienen una mayor probabilidad de causar efectos adversos y errores de preparación. Un estudio de la Universidad de Binghamton, por ejemplo, reveló que la probabilidad de hospitalización era superior con los productos preparados en farmacias o falsificados. Las llamadas a los centros de toxicología de Estados Unidos relacionadas con medicamentos para bajar de peso aumentaron un 1500% entre 2019 y 2025, evidenciando los peligros de estas alternativas no reguladas.