Independiente sufrió una dura eliminación de la Copa Argentina al caer estrepitosamente por 4-0 ante Atlético Tucumán. El encuentro, que expuso las falencias del equipo dirigido por Gustavo Quinteros, dejó un saldo de puntajes muy bajos para la mayoría de los futbolistas y una preocupación profunda en el seno del club.
Desde el pitazo inicial, el Rojo no encontró su rumbo. La derrota no fue solo numérica, sino también anímica y futbolística. Un penal errado temprano por Santiago Montiel pareció sellar el destino del equipo, que a partir de ese momento se desplomó sin poder reaccionar ante un Atlético Tucumán implacable.
En la portería, Santiago Mele obtuvo un puntaje de 4. Aunque pudo haber achicado mejor en el primer gol, no se le atribuyó responsabilidad directa en los cuatro tantos rivales. Sin embargo, la línea defensiva fue un sector de constante sufrimiento. Santiago Arias (3 puntos) vivió su peor partido en Independiente, siendo superado reiteradamente por Laméndola y mostrando nula proyección en ataque. Su espalda fue un corredor abierto para el Decano.
Juan Fedorco (2 puntos) tuvo una noche para el olvido, perdiendo casi todos los duelos individuales, descuidando a Brondo en el segundo gol y marcando con notoria debilidad en el tercero. Kevin Lomónaco (3 puntos), quien venía con un rendimiento irregular desde su versión del 2025, entregó su peor presentación en Rosario, siendo fácilmente superado por los atacantes rivales. Facundo Zabala (3.5 puntos) también quedó expuesto, especialmente ante Tesuri, mostrando dudas tanto en ataque como en la marca.
El mediocampo no logró ofrecer ni solidez ni creación. Mateo Pérez Curci (4 puntos) comenzó con energía, pero rápidamente se desconectó, sin aportar la dinámica y el despliegue esperados, lo que motivó su reemplazo en el entretiempo. Iván Marcone (4 puntos) jugó disminuido físicamente tras un choque en su rodilla, lo que se reflejó en una distribución errática y un retroceso defensivo lento. Maximiliano Gutiérrez (3.5 puntos) tuvo una breve participación de 22 minutos antes de salir lesionado, y en ese lapso no logró generar peligro ni mostró fluidez en sus controles.
Santiago Montiel (3 puntos), a pesar de haber errado el penal que precipitó la debacle anímica, fue de los pocos que mostró «vergüenza deportiva» para intentar, al menos, disimular la pobre actuación colectiva. Maximiliano Meza (4 puntos) exhibió destellos de su técnica en el inicio, pero no consiguió aportar el fútbol que el equipo necesitaba desesperadamente en la mitad de la cancha. En la delantera, Gabriel Ávalos (4 puntos) continuó con una racha floja, pareciendo a destiempo con las jugadas y sin encontrar la posición cómoda para rematar.
Desde el banco, los cambios no lograron revertir la situación. Matías Abaldo (3 puntos) no aprovechó la oportunidad de reingresar al once titular, sumando solo un puñado de desbordes en 70 minutos. Lautaro Millán (4 puntos) tampoco pudo cambiar la ecuación ni aportar juego en el medio, viendo cómo se le anulaba un gol por un offside de Arias. Felipe Tempone (4 puntos) mostró más movilidad que Ávalos, pero su contacto con el balón fue mínimo. Luciano Cabral (4 puntos) tuvo una participación discreta, similar a la de encuentros anteriores. Juan Miguel Arrayago (5 puntos), en un debut en un contexto muy adverso, ingresó por la lesión de Fedorco y fue amonestado, sin ser demasiado exigido en defensa.
Finalmente, la labor de Gustavo Quinteros (3 puntos) también fue cuestionada. El entrenador vio cómo su planteo se desmoronaba anímicamente tras el penal fallado, y ninguna de sus decisiones pareció dar frutos. Esta dura derrota representa un golpe significativo para su ciclo al frente de Independiente, dejando al equipo fuera de la Copa Argentina y con muchas dudas sobre el futuro.
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