A partir del 1 de agosto, el nuevo Código Procesal Civil, Comercial y de Familia de Neuquén marca un cambio fundamental en la administración de justicia de la provincia. Esta reforma inicia una era de procesos completamente digitales, audiencias orales y plazos de resolución drásticamente reducidos, prometiendo agilizar los trámites judiciales para todos los ciudadanos.
Neuquén se convierte en la primera jurisdicción del país en implementar un modelo procesal civil, comercial y patrimonial de carácter adversarial. Este ajuste estructural deja atrás décadas de burocracia basada en expedientes de papel para dar paso a un sistema más rápido, transparente y diseñado para acercar la justicia a la gente. Marcelo Iñiguez, presidente del Colegio de Abogados de Neuquén, destacó que esta transformación implica un cambio total en cómo los ciudadanos y los profesionales del derecho interactúan con los tribunales.
Una de las principales ventajas de esta reforma es la transparencia absoluta. El nuevo sistema elimina el tradicional expediente físico para operar de forma cien por ciento digital. “La gente podrá seguir más de cerca sus trámites judiciales, saber quién los juzga y ver su caso como si leyera un e-book en cualquier pantalla”, explicó Iñiguez, subrayando la mayor cercanía y accesibilidad a la información.
En términos jurídicos, el modelo adversarial implica que el juez adopta un rol de árbitro imparcial, tomando decisiones en audiencias orales basadas exclusivamente en las pruebas y argumentos presentados de frente por las partes. Este sistema ya fue implementado con éxito en el fuero penal de Neuquén desde 2014, y ahora busca dinamizar los reclamos civiles cotidianos.
El objetivo central del nuevo Código es que un buen acuerdo prevalezca sobre un juicio prolongado. A nivel internacional, en países que utilizan este sistema (como Estados Unidos, Canadá o Brasil), las tasas de casos que llegan efectivamente a la instancia de juicio oral son mínimas, oscilando entre el 2% y el 30%. La gran mayoría de los conflictos se resuelven en etapas de mediación previa. Para el ciudadano neuquino, esto se traduce en una aceleración sin precedentes; trámites que antes implicaban años de espera, como las sucesiones, ahora tendrán una proyección de resolución de entre cuatro y seis meses.
La modernización exige también responsabilidad. Para garantizar que el sistema no se sature con demandas infundadas, el nuevo ordenamiento introduce el “Instituto de la buena fe”. A través de su artículo 17, se aplicarán multas y pérdida de honorarios a quienes presenten demandas falsas, frívolas o intenten dilatar los procesos de forma injustificada.
Además, el Código se anticipa a los desafíos tecnológicos globales al regular el uso de herramientas digitales avanzadas. Los abogados podrán utilizar Inteligencia Artificial para redactar o analizar casos, pero serán penalizados si presentan información falsa o errónea generada por estas plataformas –las conocidas “alucinaciones” de IA–, por no haber ejercido un estricto control profesional.
El buen funcionamiento de esta ambiciosa reforma dependerá de la capacitación de quienes la operen. Tras un trabajo interdisciplinario que comenzó en marzo del año pasado a través de una comisión interpoderes, la maquinaria de formación ya está en marcha. Actualmente, unos 1.200 profesionales (a través de cursos del Colegio de Abogados y diplomaturas universitarias) se están formando en el nuevo sistema. Sin embargo, el desafío es considerable: Neuquén cuenta con unos 2.900 abogados matriculados, por lo que más de la mitad del padrón deberá actualizarse en el corto plazo para poder litigar bajo estas nuevas, veloces y estrictas reglas de juego.