La justicia en Neuquén ha denegado el beneficio de la probation a la acusada en la causa por la muerte de Elizabeth Martínez, confirmando que la mujer enfrentará un juicio unificado. Esta decisión fue destacada por Viviana Huichaqueo, especialista en accidentología y referente de Estrellas Amarillas en Centenario, quien en diálogo con Rivadavia Neuquén, analizó el avance del expediente y advirtió sobre la preocupante persistencia de alcoholemias positivas en la región.
Para la familia de Elizabeth Martínez, esta resolución es un paso significativo y esperado. Viviana Huichaqueo explicó que la unificación de las causas era un anhelo para evitar procesos separados. El expediente de la imputada, Claudia Silva, revela un patrón de reincidencia: un primer incidente dejó a su propio hijo gravemente lesionado, resultando en una prohibición para conducir. Pese a esta inhabilitación, Silva la violó en menos de un año, protagonizando el suceso donde, presuntamente alcoholizada y con su bebé a bordo, atropelló y causó la muerte de Martínez, para luego huir del lugar.
La situación procesal de Silva se agravó con un tercer episodio: fue interceptada en Cipolletti, incumpliendo su prisión domiciliaria para circular con otra persona que también se encontraba alcoholizada. Si bien había recibido el beneficio de la prisión domiciliaria meses atrás por una intervención quirúrgica, ahora enfrentará el juicio con una carátula más severa, habiendo pasado de homicidio culposo a homicidio con dolo eventual. La especialista de Estrellas Amarillas enfatizó que la familia de la víctima aguarda una sentencia ejemplar, que implique una pena de cárcel común y efectiva, rechazando la continuidad de beneficios como la detención en el domicilio.
Más allá del caso Martínez, el panorama de la seguridad vial en la región sigue siendo preocupante. Viviana Huichaqueo señaló que, a pesar de que los siniestros recientes no han alcanzado la misma gravedad, la constante presencia de alcoholemias positivas entre los conductores sigue siendo un factor alarmante en el escenario urbano.
A pesar del endurecimiento de las multas y la implementación de la normativa de tolerancia 0,0 de alcohol al volante, muchos conductores continúan infringiéndola. Las sanciones económicas son tan elevadas que pueden superar el valor del vehículo secuestrado, sin contar los gastos adicionales de transporte que el infractor debe afrontar. Ante esta realidad, la recomendación fundamental para la prevención es clara: planificar el regreso a casa antes de salir.
Frente a este desafío, las instituciones educativas han comenzado a abordar la problemática. Estrellas Amarillas, por ejemplo, promueve campañas como ‘Primavera sin estrellas’, dirigida a estudiantes de secundaria. Las observaciones de la agrupación revelan una marcada diferencia generacional: mientras los adolescentes demuestran una mayor receptividad a los mensajes de concientización, los adultos mayores de 50 años son quienes presentan los índices más altos de reincidencia en los controles de alcoholemia.
Para sostener y expandir estas iniciativas preventivas, se subraya la necesidad de reasignar recursos estatales significativos, como los 220 millones de pesos recientemente destinados a subsidios audiovisuales públicos, hacia campañas masivas de prevención de siniestros viales. Además, se hizo hincapié en la creciente vulnerabilidad de nuevos actores en el tránsito urbano: ciclistas y usuarios de monopatines que circulan de noche sin los elementos de seguridad básicos como cascos, luces o chalecos reflectantes, exponiéndose a graves riesgos debido a la falta de controles y una cultura vial arraigada.