Mientras Lamine Yamal continúa brillando como una de las figuras más destacadas de la selección española en el Mundial 2026, su nombre sigue generando interés en Marruecos. El joven delantero, nacido en España y con ascendencia marroquí por parte de su padre, volvió a ser tema de conversación tras las declaraciones de Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Marroquí de Fútbol.
Lekjaa se refirió públicamente a la decisión de Yamal de representar a España. «Hemos respetado la decisión de Yamal. No conozco a ningún jugador en toda la historia de la selección española que se llame Yamal», afirmó el dirigente, poniendo en relieve el vínculo familiar y cultural del futbolista con Marruecos.
La realidad es que, a pesar de las expectativas iniciales sobre una posible convocatoria a la selección marroquí, Yamal siempre manifestó su intención de jugar para España. Su formación en las divisiones juveniles de la federación española y su posterior debut con el equipo mayor terminaron por confirmar una elección que, según enfatizan desde Marruecos, nunca generó conflictos.
Durante una entrevista con el medio francés Onze Mondial, Lekjaa profundizó en la relación de Yamal con sus orígenes. En este contexto, realizó una llamativa reflexión sobre el nombre del jugador, señalando: «No conozco a ningún español que se llame Jamel. No conozco a ningún jugador en toda la historia de la selección española que se llame Yamal».
Esta declaración buscó destacar el trasfondo marroquí de la familia del atacante. Sin embargo, el presidente de la federación marroquí se apresuró a aclarar que la decisión de Yamal siempre fue aceptada. «Hemos respetado la decisión de Yamal; nunca la hemos cuestionado», sostuvo, desmintiendo además rumores sobre un supuesto distanciamiento entre las autoridades del fútbol marroquí y la familia del futbolista. «Nunca hemos cambiado nuestra actitud hacia Yamal ni hacia su familia. Siempre serán bienvenidos», aseguró.
Lekjaa insistió en que la elección de una selección nacional es una decisión enteramente personal de cada futbolista. «Cada jugador toma sus propias decisiones y nunca hemos mezclado la frustración o el orgullo con la elección de una selección», explicó, defendiendo la libertad del deportista.
Más allá de que el delantero eligiera la camiseta española, desde Marruecos se observa su éxito como un reflejo de la identidad cultural que forma parte de su historia familiar. Por ello, Lekjaa evitó presentar el caso como una oportunidad perdida para el fútbol marroquí. «Esto es fútbol, es la universalidad del deporte. Representar a una selección por una nacionalidad administrativa y por elección propia no cambia en nada los lazos con el país», reflexionó.
Finalmente, el máximo responsable del fútbol marroquí destacó que el ascenso de Yamal a la élite internacional también genera satisfacción en su país de origen. «Nuestra historia nos hace sentir orgullosos y nos permite sentirnos aún más orgullosos cuando la nación marroquí participa, de alguna manera, en el éxito de una selección amiga, hermana y vecina como España», concluyó Lekjaa, reafirmando una visión de respeto y hermandad deportiva.