La reconocida actriz y bailarina Magui Bravi ha compartido por primera vez el complejo desafío de salud que enfrentó tras su separación de Octavio Cattaneo, con quien compartió 15 años y tuvo un hijo en común. El estrés de esta transición y la posterior mudanza desencadenaron una severa dermatitis perioral que, según sus propias palabras, la hizo sentirse con la “cara reventada”.
Desde enero de este año, Bravi convive en su nuevo hogar con su hijo. Fue a través de un video en su cuenta oficial de TikTok (@maguibravi) donde relató en detalle los tratamientos y el arduo camino para recuperar la salud de su piel, una situación que, confesó, la llevó a usar filtros constantemente.
“Las separaciones salen caras”, admitió al inicio de su relato. La actriz explicó que los síntomas comenzaron poco después de la ruptura y la mudanza. “Empecé una rutina de convivir solo con mi bebito. Cualquier madre soltera sabe de lo que estoy hablando con los miedos de estar sola en una casa”, reflexionó, aludiendo a la presión emocional que se sumó a su vida.
Lo que inicialmente pareció un granito, rápidamente se transformó. “Un día me desperté y lo que era un granito acá, de repente eran todos granitos. Parecían ampollas, después me enteré de que se llaman pústulas”, describió sobre la agresiva manifestación en su rostro.
El brote afectó significativamente su carrera, ya que trabaja directamente con su imagen. “Una cosa es estar medio matada por no dormir y otra es llegarle a la maquilladora de la película con la cara toda brotada y que te diga ‘¿qué hacemos con esto?’, porque el relieve a veces es imposible de tapar”, comentó sobre las dificultades que implicó.
En su búsqueda de soluciones, Magui Bravi contactó a su dermatóloga de confianza, quien le recetó un corticoide. Sin embargo, este tratamiento lejos de mejorar, agravó el cuadro. “A los 12 días mi cara era el doble de peor y no solo había mutado de acá al otro lado, sino que era toda esta parte de la pera como una gran mancha, todo con relieve, un asquete”, describió con franqueza.
Su dermatóloga la derivó entonces a otra especialista, quien finalmente diagnosticó la dermatitis perioral y le indicó una crema específica. Pero la recuperación seguía siendo esquiva. “Estuve un mes poniéndome esto todos los días y nada más. Se me empezó a secar toda la cara porque no le estaba dando nada de hidratación y me salían más y más y más granos”, detalló.
Luego, probó con luz pulsada, un tratamiento que, aunque inicialmente ofreció una mejora, terminó provocándole “el triple de granos” y uno de ellos dejó una cicatriz.
El punto de inflexión llegó con el cuarto médico, quien le recetó dos cremas: una para los granos y un inmunomodulador que actúa de forma similar a un corticoide, pero sin el indeseado efecto rebote.
Paralelamente, los resultados de un estudio de sangre confirmaron el origen interno de su calvario. “Tenía el cortisol en las nubes y tenía una hormona flotando ahí muy mal. Mis defensas también bajaron, mi piel estaba respondiendo a esa hormona y me estaba generando toda esta situación y ya mi piel vivía como en una batalla campal”, explicó Bravi, evidenciando el profundo impacto del estrés en su organismo.
Para revertir la situación, Magui inició una dieta antiinflamatoria y sumó a su rutina actividades como pilates, meditación y audios subliminales, abordando el problema de manera integral.
Finalmente, Magui Bravi pudo compartir la buena noticia: “Me llegaron los nuevos estudios y estoy perfecta”. Concluyó su relato enfatizando la importancia de consultar siempre a profesionales ante cualquier problema de salud.
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