El Reino Unido ha desestimado la enérgica nota de protesta que la Cancillería argentina presentó el lunes 13 de julio. Buenos Aires había expresado su «más enérgico rechazo» por el paso del buque militar británico HMS Medway a través de aguas argentinas, en su trayecto desde las Islas Malvinas hacia Punta Arenas, en el sur de Chile.
Lejos de aceptar el reclamo, Londres respondió con una contraprotesta formal. Según fuentes oficiales consultadas por Clarín, el Foreign Office entregó esta nota a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, aunque el Gobierno argentino ha evitado pronunciarse sobre este complejo episodio diplomático.
En su comunicación, el Reino Unido, inmerso en una transición de primer ministro —de Keir Starmer a Andy Burnham—, afirmó no haber actuado fuera de los acuerdos bilaterales sobre medidas de confianza en torno a las Malvinas. Aseguró que toda la operación del HMS Medway «fue ajustada a los procedimientos habituales».
Además, los británicos acusaron a Argentina de «violar» con su protesta los acuerdos internacionales sobre navegación y uso de los mares, tal como establece la Convención del Mar de Naciones Unidas. A su vez, habrían manifestado preocupación por las declaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien en la red social X calificó a los británicos de «piratas usurpadores».
Esta situación se enmarca en un contexto de crecientes tensiones. Pocos días antes, el Gobierno se vio envuelto en la polémica por la exhibición de una bandera con la leyenda «Las Malvinas son Argentinas» por parte de la selección nacional en un histórico partido de fútbol del Mundial contra Inglaterra, ganado por Argentina 2 a 1. Este hecho generó enojo en Londres y entre los isleños, quienes solicitaron sanciones de la FIFA contra el equipo de Lionel Messi.
La oficina del Primer Ministro británico reaccionó afirmando que las «Islas Falkland son británicas» y que sus habitantes tienen derecho a la autodeterminación. Las repercusiones de los dichos de Villarruel también impactaron, ya que contradicen la postura del gobierno de Javier Milei, que busca reducir las asperezas en torno a la cuestión Malvinas.
Internamente, el Gobierno argentino se encontró descolocado por la bandera exhibida por los jugadores, especialmente después de que la ministra Alejandra Monteoliva se adhiriera a la línea de seguridad estadounidense que desaconsejaba llevar imágenes provocadoras a temas sensibles. Los jugadores recibieron apoyo popular, mientras Monteoliva fue objeto de críticas. Paralelamente, en redes sociales, resurgieron las opiniones de Milei sobre su admiración por Margaret Thatcher en materia económica.
En este escenario de búsqueda de un acercamiento, que incluye preparativos para un viaje de comercio e inversión que Milei aspira a realizar a Londres a fines de octubre (la «Argentina Week»), y un acuerdo comercial bilateral o a través del Mercosur, el Gobierno demoró más de una semana en reaccionar al paso del buque. La principal objeción argentina fue la «informalidad» del aviso de la zarpada del HMS Medway desde Malvinas el 4 de julio y su llegada a Punta Arenas el 5 de julio.
Argentina también protestó contra el Gobierno de Chile, ya que marinos trasandinos recibieron a las autoridades militares del Medway, lo que generó malestar.
El núcleo de la disputa radica en la acusación argentina de que el buque de guerra violó compromisos asumidos en la Declaración Conjunta del 25 de septiembre de 1991, que actualiza los anexos de la Declaración Conjunta de Madrid del 15 de febrero de 1990. Específicamente, se alude al apartado 1.2 «Medidas de fortalecimiento de la confianza», punto «b» (texto según la Declaración Conjunta del 12 de julio de 1993).
Estas medidas de confianza, acordadas tras la normalización de relaciones diplomáticas post-guerra de Malvinas, estipulan que Londres debía haber notificado con 48 horas de anticipación la navegación del buque por aguas argentinas antes de su ingreso al Estrecho de Magallanes.
Gran Bretaña niega haber incumplido la comunicación —se menciona un posible desacuerdo sobre el uso de WhatsApp para notificaciones— y, a su vez, argumenta que es Argentina quien viola la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar). Esta convención reconoce el derecho de los buques de guerra a navegar por los mares nacionales (mar territorial) bajo la figura jurídica de «paso inocente», siempre que este tránsito sea continuo y rápido, sin implicar amenazas, uso de la fuerza o actividades militares hostiles.
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