Ucrania ha reportado este sábado la destrucción de un dron marítimo ruso por parte de su propia embarcación no tripulada, el Sargan 3000, en el Mar Negro. Este incidente, de acuerdo con la Armada ucraniana, es considerado el primer enfrentamiento naval directo entre dos embarcaciones no tripuladas en la historia.
La operación, desarrollada por las Fuerzas Navales ucranianas en colaboración con la Dirección General de Inteligencia (GUR), permitió identificar y atacar al vehículo ruso. El Sargan 3000, descrito como una plataforma de combate flotante, incorpora un rifle automático RWS Protector de 12,7 milímetros, permitiendo el disparo remoto de ametralladoras y misiles. Este tipo de enfrentamiento, lejos de las batallas convencionales entre drones y buques de guerra, indica una nueva dirección en el uso de dispositivos no tripulados, que se expande del ámbito terrestre al marítimo.
Ucrania ha intensificado el uso de drones marítimos en sus operaciones en el Mar Negro y el Mar de Azov. Prueba de ello es el reporte de The Kyiv Independent, que señala 105 buques rusos afectados por la Armada ucraniana en la campaña del Mar de Azov. Asimismo, en julio, las fuerzas ucranianas reivindicaron el hundimiento del Izumrud, un buque de la guardia fronteriza rusa, cerca del puerto de Novorosíisk en el Mar Negro.
El Sargan 3000 fue presentado en abril como parte de un «complejo de combate marítimo no tripulado» multipropósito, que ha superado pruebas y ya está en servicio con la Armada ucraniana. Un comunicado presidencial destacó su gran maniobrabilidad y capacidad para misiones de ataque. En la misma presentación, se dieron a conocer otros vehículos clave, como el dron kamikaze de superficie polivalente Sea Baby y el dron marítimo de ataque polivalente Magura V5, que Ucrania describe como «el primer dron del mundo en hundir un buque de guerra».
Este desarrollo en la guerra naval ocurre en un contexto de intensificación de la campaña aérea rusa, con el uso de misiles balísticos y drones a reacción. Moscú ha centrado sus ataques en la red eléctrica ucraniana, con la llegada del invierno, buscando presuntamente desmoralizar a la población civil. Solo este sábado, estos ataques rusos causaron la muerte de ocho civiles y dejaron decenas de heridos en Zaporiyia, Krivói Rog, Kramatorsk (Donetsk), Zhitómir y Odesa.
Mientras el conflicto continúa evolucionando en el frente naval, las declaraciones sobre posibles negociaciones persisten. Sergey Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, afirmó este sábado que su país está «listo para negociar», pero subrayó que la «operación militar especial» no se detendrá durante dicho período. Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, expresó a Deutsche Welle su disposición a reunirse con el líder ruso, Vladímir Putin, si ambos fueran invitados a la cumbre del G20 en Miami, prevista para diciembre. Sin embargo, Yuri Ushakov, asesor de política exterior de Putin, indicó que la asistencia del mandatario ruso a dicha cumbre aún no se ha debatido, y el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, recordó que Putin ya había ofrecido reunirse en Moscú, una propuesta que Kiev ha rechazado.
En un tono distinto, durante la cumbre de los BRICS en India, Putin advirtió el viernes contra el envío de tropas europeas a Ucrania, calificando tal acción como una «guerra con Rusia». Además, el líder ruso negó cualquier amenaza hacia Europa, afirmando que «no existe tal amenaza y nunca la ha habido».