Dani Olmo, figura clave en el mediocampo de la Selección Española, rompió el hermetismo habitual previo a los grandes duelos al reconocer, sin tapujos, la ambición de su equipo en el Mundial 2026. Antes del crucial enfrentamiento de cuartos de final contra Bélgica, que se disputará este viernes a las 16:00 (hora argentina), el volante fue contundente: «Nos consideramos candidatos, negarlo sería faltar a la verdad».
En declaraciones a Marca, Olmo subrayó la evolución palpable del conjunto español a lo largo del torneo, una mejora evidente «para cualquiera que vea los partidos». No obstante, la confianza del equipo no eclipsa la conciencia de la exigencia que afrontan. «A pesar de nuestro nivel actual, nadie nos va a regalar nada. En las rondas finales de un Mundial hay que reivindicarse en cada minuto», afirmó, marcando la pauta para lo que se avecina.
El camino hacia la gloria, según Olmo, implica superar a los mejores. Preguntado sobre Francia, otra de las selecciones con aspiraciones, el jugador mostró respeto, pero también una mirada atenta a la competencia. «Francia es una gran selección y está completando una fase de eliminatorias muy sólida. Habrá que ver cómo resuelven su partido ante Marruecos, que también está cuajando un gran Mundial. Veremos cuál de las dos es mejor», comentó, evidenciando el análisis minucioso de sus potenciales adversarios.
La «Furia Roja» llega a este encuentro con un impulso anímico notable, producto de la trabajada victoria en octavos de final frente a Portugal, sellada con un gol de Mikel en el último minuto. «Nos encontramos muy bien, con muchísima ilusión y una gran motivación de cara al partido. La trabajada victoria y dura frente a Portugal nos ha inyectado una dosis importante de energía, especialmente por el gol de Mikel en el último minuto», explicó Olmo, destacando el impacto de ese triunfo colectivo.
La mentalidad del equipo es clara: no hay rival pequeño en esta instancia. «Somos plenamente conscientes de que unos cuartos de final de una Copa del Mundo son exigentes por definición, independientemente del escudo que tengamos enfrente. En este torneo se miden los mejores; ya lo vivimos en la Eurocopa y supimos sacarlo adelante», sostuvo. Además, reveló su preferencia personal: «Prefiero enfrentarme a los rivales más potentes, porque para proclamarse campeón del mundo es indispensable batir a cualquiera que se cruce en el camino».
Respecto al oponente inmediato, Olmo fue enfático en la necesidad de no subestimar a Bélgica. Descartó especulaciones sobre posibles rivales, asegurando que a España «le da igual quién venga» y que, de hecho, «ninguna desearía cruzarse con España en unos cuartos de final». Sobre el equipo belga en particular, sentenció: «No podemos cometer el error de menospreciar a Bélgica por el hecho de haber eliminado a Portugal, ni asumir que una selección es inferior a otra sobre el papel. Nos espera un partido de una intensidad tremenda y muy complejo».
El «cerebro» ofensivo de España, quien calificó su propio rendimiento en el Mundial con un «8 de 10» —»porque todavía me falta el gol»—, dejó claro que el equipo está preparado para la alta exigencia del «mata-mata» y que cada paso en este Mundial requiere el máximo esfuerzo y respeto por el adversario.
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