Neuquén capital está inmersa en un ambicioso programa de repavimentación vial, diseñado para mantener su vasta red de 10.000 cuadras asfaltadas y, en última instancia, lograr que el cien por ciento de la ciudad cuente con pavimento. Alejandro Nicola, secretario de Infraestructura, brindó detalles sobre esta iniciativa municipal que establece criterios de selección, el uso de materiales específicos para distintos tipos de tránsito y la expansión de las obras a nuevos barrios.
El núcleo del plan es la recuperación de las arterias más antiguas y transitadas de la capital. Según explicó Nicola en diálogo con Rivadavia Neuquén, la metodología empleada en el casco viejo de la ciudad se centra en el «fresado» de las calzadas. Este proceso implica la remoción de los cuatro centímetros superiores del pavimento existente para luego reemplazarlo con una nueva carpeta asfáltica, restaurando así la superficie vial.
Esta política de infraestructura se concibe a largo plazo. El esquema desarrollado por el Ejecutivo local tiene como objetivo asegurar un mantenimiento constante y eficiente de la infraestructura vial. Para ello, se ha establecido una meta anual de renovación: 500 cuadras por año, una cifra que, según el secretario, se viene cumpliendo desde el año pasado.
Este ritmo de obra equivale a intervenir el 5% del total de las calles pavimentadas anualmente. Manteniendo esta constancia, se garantiza que «cada veinte años la ciudad tiene las calles nuevas», un ciclo de recambio que coincide con la vida útil promedio del pavimento, asegurando una infraestructura siempre en óptimas condiciones.
La selección de los sectores a reparar se basa en la antigüedad de la traza y en el grado de deterioro que presentan, tanto a nivel superficial como estructural. Nicola destacó que se priorizan aquellas arterias que han sido objeto de múltiples intervenciones por obras o roturas, ya que los zanjeos frecuentes suelen deformar la nivelación original de la calle, impactando negativamente en su calidad y seguridad.
Gran parte de estos trabajos se concentra en el Bajo neuquino y el microcentro, aunque se evita intervenir en frentes donde hay grandes construcciones privadas en curso para prevenir posibles daños por el ingreso de maquinaria pesada. Vías de alta circulación con desgaste extremo como Bahía Blanca y Entre Ríos ya han sido renovadas. Actualmente, los equipos trabajan en corredores históricos como Alderete, desde calle Entre Ríos hasta el río Desaguadero, y se proyecta continuar en tramos específicos de Belgrano, San Martín, Islas Malvinas y Jaime de Nevares.
El tipo de tráfico en cada arteria determina los materiales a utilizar. Mientras que en las calles céntricas con adoquines deteriorados se opta por pavimento flexible, las vías con tránsito pesado requieren bases más rígidas. Un ejemplo de esto es calle Casimiro Gómez, donde el constante paso de vehículos de carga y la necesidad de un recambio profundo del suelo llevaron a la decisión de pavimentar con hormigón en varios de sus sectores.
Paralelamente a la revitalización del centro, la Municipalidad acelera la pavimentación de calles de tierra en la periferia. Ya se ha superado la meta inicial de 30 nuevas arterias troncales finalizadas, reafirmando el objetivo de la gestión: «llegar al cien por cien de la ciudad con pavimento».
Las empresas contratistas trabajan de forma simultánea en diversas zonas. Recientemente, se completaron obras en el barrio Crucelles y en el sector de 370 viviendas frente al hipódromo, sumándose a arterias ya terminadas como calle Necochea. Las obras se extienden también por Confluencia, Valentina Sur, Villa Ceferino y Alta Barda. En el oeste de la ciudad, se avanza en Lago Muster, una vía paralela a Lago Viedma que mejorará significativamente la conectividad. Finalmente, Nicola confirmó que hay procesos administrativos en marcha para nuevas intervenciones, incluyendo la licitación de más de 40 cuadras en el barrio IVEPA.