Neuquén se vio sacudida por la trágica noticia del fallecimiento de un hombre de 40 años, identificado como Carlos, quien se encontraba en situación de calle. Su cuerpo fue hallado sin vida en un cajero automático de la ciudad. La Secretaria de Emergencia y Gestión del Riesgo de la Provincia confirmó que las autoridades conocían a Carlos, ya que había asistido al refugio invernal el año anterior. De hecho, había recibido asistencia por una herida apenas unos días antes de su deceso, y se le había ofrecido nuevamente el acceso al refugio ubicado sobre Ruta 7.
La funcionaria, Ortiz Luna, confirmó que el hombre se llamaba Carlos. Los equipos de la Secretaría y voluntarios lo encontraban habitualmente en el desayunador de la catedral y en diversas ubicaciones de la ciudad. Ortiz Luna señaló que Carlos había utilizado el refugio de invierno el año pasado, pero este año optó por no regresar, prefiriendo la compañía de su perro en el cajero automático.
El hallazgo del cuerpo de Carlos ocurrió en una sucursal bancaria situada en la calle Juan B. Justo al 50. Fue el personal de limpieza quien, al intentar despertarlo sin éxito, alertó a las autoridades. Tras el aviso, la Policía desplegó un operativo en el lugar y la fiscalía interviniente dispuso la realización de una autopsia para determinar las causas precisas de su fallecimiento.
En sus declaraciones, la funcionaria expresó su profundo lamento por la pérdida y manifestó la esperanza de que otras personas en situación de calle acepten la asistencia que ofrece el dispositivo de cuidado provincial.
Ortiz Luna indicó que el cajero automático donde fue encontrado Carlos disponía de calefacción y que las noches recientes no habían registrado temperaturas extremas, lo que descartaría la hipotermia como causa probable de muerte. Además, confirmó que el hombre padecía consumos problemáticos, una situación en la que el equipo de asistencia ya lo había acompañado en varias ocasiones.
A raíz del deceso de Carlos, la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos emitió un comunicado oficial manifestando su hondo pesar. En el mismo, se subrayó que los equipos habían ofrecido a Carlos en múltiples oportunidades el ingreso al refugio de la Ruta 7, una opción que él sistemáticamente rechazó. Ortiz Luna insistió en que «lo habíamos atendido ya varias veces con el SIEN, lo atendíamos en el desayunador, y él no quería ir al refugio».
La secretaria enfatizó la naturaleza voluntaria del acceso al refugio. «Es un lugar para dormir. La gente viene si quiere, no se los puede obligar», afirmó. Aclaró que ninguna persona puede ser obligada a ingresar o permanecer en el dispositivo en contra de su voluntad, incluso en casos de extrema vulnerabilidad o si presenta padecimientos de salud mental o consumos problemáticos.
El refugio de la Ruta 7 opera bajo un modelo de «bajo umbral», según detalló Ortiz Luna. Este enfoque permite recibir a personas sin realizar discriminación alguna por su consumo, estado de salud o antecedentes penales, una característica que lo diferencia de otros espacios asistenciales con criterios de admisión más restrictivos.
Desde su apertura durante el invierno en curso, el refugio ha registrado la asistencia de aproximadamente 350 personas. En las noches de mayor afluencia, se han ocupado cerca de 90 camas. El equipo interdisciplinario que allí trabaja incluye médicos, enfermeros, psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y representantes tanto de la Iglesia Católica como de la Iglesia Evangélica.
Ortiz Luna también hizo un llamado a la comunidad para superar el miedo y los prejuicios hacia las personas en situación de calle. «Estas personas están atravesadas por un tremendo dolor y una rotura con sus vínculos de origen. Ellos cualquier acercamiento, con respeto, con cariño, lo reciben muy bien», manifestó. La única precaución recomendada es evitar el contacto directo si la persona muestra signos de intoxicación o una conducta violenta.
La Secretaría ha recordado a la población el sencillo circuito de acceso al refugio. Cada día, a partir de las 19 horas, un minibús parte desde la catedral y realiza los viajes necesarios para trasladar a todas las personas que deseen acceder al servicio.
La funcionaria instó a la ciudadanía a «animarse a acercarse» a las personas en situación de calle, a ofrecerles la posibilidad de ir a la catedral para tomar el transporte o, en caso de no poder, a comunicarse con la Secretaría para que se les recoja. Además, solicitó a los vecinos que, si identifican a alguien en esta situación, le informen sobre la existencia del refugio o, alternativamente, llamen al número de emergencia 107 para coordinar la asistencia necesaria.
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