La temporada de nieve en Neuquén se hizo esperar, pero las intensas nevadas de esta semana transformaron el panorama de la cordillera. Según relevó Diario Río Negro, en San Martín de los Andes las expectativas de ocupación superan el 70%, con una disparada de consultas y reservas este fin de semana. El cambio es palpable: los prestadores cordilleranos pasaron de administrar la incertidumbre a gestionar una mayor disponibilidad.
En Caviahue, la abundante caída de nieve impulsó las proyecciones. El complejo Caviahue-Copahue aspira a alcanzar un 80% de ocupación en el tramo más intenso de la temporada, de acuerdo con lo informado por Mejor Informado.
Villa La Angostura recibió la nevada más copiosa del año, sumándose a un fin de semana largo previo que ya registraba una buena afluencia de turistas brasileños y neuquinos. Cerro Bayo, en tanto, se prepara para más nieve, ofreciendo una experiencia que va más allá del esquí. Incluso del lado rionegrino, Bariloche amaneció cubierta, logrando la postal invernal que su Cerro Catedral anhelaba.
Una de las sorpresas de estas nevadas se manifestó en el norte neuquino. En Manzano Amargo, la acumulación de 40 centímetros de nieve convirtió el terreno en una pista improvisada para los niños, quienes descendieron con bolsas y cueros, careciendo de equipamiento específico. Este escenario renueva el reclamo de los habitantes por una pista propia en la localidad.
La situación en Manzano Amargo subraya una realidad provincial: la nieve no se limita a las zonas con medios de elevación. Hay localidades en el Alto Neuquén que disfrutan de una temporada natural de nieve, pero carecen de la infraestructura necesaria para aprovecharla turísticamente.
Para los residentes de la provincia, este contexto abre una ventana de oportunidad única. Con las vacaciones de invierno a punto de finalizar —la capital neuquina despide el receso escolar con actividades en el Centro Cultural Oeste—, la demanda de familias con niños en edad escolar comenzará a disminuir.
Sin embargo, la temporada de nieve está lejos de terminar. Los centros cordilleranos suelen experimentar sus mejores condiciones de nieve en julio y agosto, y septiembre añade la ventaja de días más largos. Esto significa que para el neuquino con flexibilidad para elegir fechas, las semanas posteriores al receso combinan una excelente base de nieve con menor afluencia en las pistas y tarifas potencialmente más accesibles.
Antes de planificar una escapada, es fundamental considerar dos aspectos. Primero, las condiciones de las rutas: la misma nieve que embellece las pistas puede dificultar el acceso, y los partes de Vialidad se actualizan a un ritmo distinto al entusiasmo. Segundo, la oferta de alojamiento en las villas cordilleranas es limitada y tiende a agotarse rápidamente, especialmente durante los fines de semana de agosto.
Un detalle a menudo pasado por alto: en Chapelco se intensificaron los controles de calidad del agua durante el receso. Esta tarea de rutina se refuerza ante el aumento de visitantes, un indicador de la gestión que sustenta la operatividad de una temporada de nieve.