Las vacaciones de invierno solían ser un salvavidas para los cines argentinos. Pero este año marcaron un nuevo piso: según datos de la consultora Ultracine, se vendieron 4.665.000 entradas, la cifra más baja desde 2009. Sin contar los años de pandemia, es la primera vez en 16 años que no se supera la barrera de los 5 millones de espectadores.
El dato preocupa al sector, que ya venía golpeado. En la primera mitad de 2025, la asistencia a las salas cayó un 6% respecto al mismo período del año pasado. Y si se compara el receso con el de 2024, la venta de entradas se desplomó un 20,9%.
Ir al cine, un gasto de lujo
“Hoy la experiencia del cine es cara frente a otras opciones de entretenimiento”, explicó el periodista especializado Ezequiel Boetti. En la Ciudad y el conurbano, una entrada cuesta en promedio $15.000. Para una familia tipo, la salida puede superar los $60.000, sin contar pochoclos ni bebidas.
Aunque hay propuestas más accesibles, como los Espacios INCAA o salas independientes, su alcance es limitado. Ni siquiera las promociones bancarias o los días con descuentos lograron recuperar al público.
Un calendario global que no ayuda
Otra razón del bajón es el esquema de estrenos globales. “Las películas se estrenan al mismo tiempo en todo el mundo, sin ajustar a las particularidades del público local”, indicó Boetti.
Durante el receso, las más vistas fueron: Jurassic World: Renace, F1: La película, Superman, Cómo entrenar a tu dragón y Los 4 Fantásticos. Pero solo las dos últimas se estrenaron durante las vacaciones.
