La concejala Julieta Katcoff, del Frente de Izquierda, ha impulsado un requerimiento clave en el Concejo Deliberante de Neuquén. Su objetivo es obtener acceso a los estudios hidrológicos y ambientales de los desarrollos urbanísticos que avanzan sobre las bardas y humedales de la ciudad, en medio de advertencias sobre el riesgo estructural que estas obras representan para viviendas aledañas.
El debate por el impacto de las obras en áreas protegidas de Neuquén sumó un nuevo episodio institucional en la capital. Katcoff, referente del PTS en el Frente de Izquierda, confirmó a Rivadavia Neuquén la presentación de un proyecto para exigir al Ejecutivo municipal la documentación de impacto ambiental e hidrológico. El pedido se centra en las construcciones que se ejecutan sobre las bardas, la Península Hiroki y el Brazo Todero. La iniciativa fue ingresada el miércoles y obtuvo estado parlamentario el jueves.
Esta acción legislativa surge de la inquietud de vecinos y vecinas de distintos puntos de la ciudad. Katcoff relató que el pedido de informes fue elaborado en conjunto con habitantes que la semana pasada buscaron explicaciones en el Concejo Deliberante. El reclamo apunta a la modificación del ecosistema local por intervenciones urbanísticas, sin la transparencia necesaria para la comunidad.
La concejala destacó que los residentes entienden que el desarrollo de estas megaobras en varios sectores de la ciudad altera y transforma zonas que, según la propia normativa, son consideradas áreas protegidas. Para cualquier intervención de esta envergadura, se exige un mínimo de estudios de impacto ambiental e hidrológico. Sin embargo, Katcoff advirtió que los vecinos no han podido acceder a esta información para constatar si dichos estudios respaldan realmente la ejecución de las obras.
El avance de la urbanización sobre el talud de la barda, el proyecto del teleférico y el relleno de humedales han encendido alarmas en barrios como Confluencia y Gamma. Las familias de estas zonas temen por la seguridad y la integridad de sus casas ante los constantes movimientos de suelo. Al justificar la urgencia de auditar la documentación técnica, Katcoff explicó: “vemos constantemente cómo se empiezan a fracturar, a desmoronar, entonces nos parece que en este contexto corresponde que este Concejo pueda tener acceso a todos esos estudios”.
El requerimiento no distingue entre iniciativas públicas y loteos privados, abarcando todas aquellas que impactan negativamente en el entorno. La legisladora subrayó la función de contralor que el estado municipal debe ejercer. Otro de los interrogantes del proyecto es la falta de evaluación de alternativas de menor impacto y la omisión de la participación temprana de organismos especializados. Katcoff cuestionó la lógica de iniciar una obra sin informes previos o de consultar a la unidad de gestión de áreas protegidas solo después de que la obra ya esté licitada y las máquinas en el lugar. Se espera ahora que la comisión pertinente debata el expediente y convoque a vecinos y profesionales para aportar respuestas concretas.