La madrugada de este jueves encontró a miles de venezolanos durmiendo en colchones sobre el asfalto o refugiados en sus vehículos. El pánico por las réplicas de dos potentes terremotos, de 7.2 y 7.5 grados, que sacudieron el país el miércoles, llevó a la población a abandonar sus hogares, mientras en Caracas los equipos de rescate trabajaban sin descanso entre los escombros de edificios derrumbados.
La incertidumbre sobre la magnitud de los daños mantenía a la población en estado de alerta. Muchos de quienes intentaron regresar a sus viviendas, a pesar de las fachadas comprometidas, se vieron forzados a volver a las calles al sentir nuevas réplicas, aunque de menor intensidad. En las primeras horas de este jueves, Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, confirmó un saldo provisional de al menos 32 personas fallecidas y más de 700 heridas a causa de los movimientos telúricos.
Rodríguez detalló que el estado más afectado fue La Guaira, en la costa norte y cercano a Caracas, donde se registraron «decenas» de edificios colapsados. La funcionaria alertó que el número de víctimas era previsible que aumentara conforme los rescatistas avanzaran en la búsqueda entre los escombros y los equipos de emergencia pudieran acceder a las zonas más devastadas.
En la capital, la búsqueda de supervivientes se centró en edificios derruidos, tanto en zonas del oeste como El Paraíso, San Bernardino y Maripérez, como del este, en Los Palos Grandes. Esta última es una de las comunidades con mayor actividad sísmica de la ciudad y reportó cuantiosos daños en su infraestructura.
Tras horas de trabajo manual con palas y carretillas, la maquinaria pesada comenzó a llegar a las áreas afectadas para apoyar las labores de rescate. «Todo lo hicimos a pulmón», relató Maikel Rincón, quien en Maripérez logró sacar con vida a un joven de 17 años. Rincón narró el momento: «Un vecino pasó corriendo, diciendo que se había caído el bloque y cuando vinimos esto estaba ya caído y los vecinos nos metimos. Y cuando empezamos a escuchar los gritos, había personas abajo metidas, empezamos a sacar los escombros y fue cuando sacamos a Fabián, un muchachito que tiene como 17 años y (…) lamentablemente toda su familia murió ahí tapeada».
El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos explicó que los dos temblores constituyen un «doblete sísmico», un fenómeno natural donde dos terremotos de alta magnitud se registran con solo segundos de diferencia en la misma región.
Horas después de su emisión, el Sistema de Alerta de Tsunamis canceló la advertencia para Puerto Rico y las Islas Vírgenes estadounidenses, tras constatar la ausencia de peligro de maremoto generado por los sismos cercanos a las costas venezolanas.
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