Es de sobra conocido que la vitamina C es un nutriente muy importante para el cuerpo; sin embargo, al ser bastante común, muy pocas veces dimensionamos qué tanto puede ayudar a nuestro organismo y aquí te vamos a decir por qué es importante consumirla en las cantidades adecuadas. Esta vitamina también es conocida como ácido ascórbico y resulta esencial para el cuerpo, ya que no puede producirlo por sí mismo, así que es necesario obtenerlo a través de la alimentación y a veces, con ayuda de.
La vitamina C es hidrosoluble, es decir, se disuelve en el agua y es más fácil su absorción por parte del cuerpo y, ya que no podemos almacenarla en grandes cantidades, debemos consumirla regularmente. Nos ayuda a proteger las células del daño causado por los radicales libres y a neutralizar diferentes factores que generan estrés oxidativo y contribuyen al envejecimiento y varias enfermedades relacionadas.
Es fundamental para la producción de colágeno y, por lo tanto, para mantener nuestra piel, vasos sanguíneos, huesos y articulaciones en buena condición. Favorece la cicatrización y mejora la absorción del hierro que proviene de fuentes vegetales. Por supuesto, no podemos olvidarnos del efecto que tiene sobre el sistema inmune, ya que puede a defenderse frente a diferentes afecciones.
La cantidad de vitamina C que debes consumir de forma diaria depende de factores como la edad y el sexo. Según diferentes organismos internacionales de salud, por ejemplo, los niños de 9 a 13 años requieren cerca de 45 mg diarios, mientras que los adolescentes de 14 a 18 años pueden llegar a necesitar de 65 a 75 mg. Por otro lado, los hombres adultos requieren 90 mg y las mujeres 75 mg al día. Estas cantidades suelen obtenerse con una dieta equilibrada rica en frutas y verduras, por lo que muchas veces no es necesaria la suplementación.
¿Cómo obtener suficiente vitamina C para el organismo?
Como ya explicamos, la alimentación juega un rol crucial para obtener este nutriente y es que las mejores fuentes de vitamina C son las frutas y verduras frescas. Entre los alimentos que destacan por su aporte de esta vitamina tenemos a los cítricos, como la naranja y la toronja, que son bastante populares por aportar vitamina C. También tenemos otros frutos como el kiwi, los pimientos rojos, las fresas, el brócoli, el melón y el tomate; todos estos alimentos aportan una cantidad decente de ácido ascórbico.
Si quieres aprovechar al máximo todas las fuentes de vitamina C que mencionamos, conviene consumirlas frescas y lo ideal es consumir las frutas y verduras crudas cuando sea posible, ya que la vitamina C puede llegar a perderse con cocciones que lleven mucho tiempo o un almacenamiento prolongado. Cocinarlas al vapor o incluso en el microondas nos ayuda a conservar mejor el contenido de estos alimentos y, de igual importancia, es que formen parte de una alimentación balanceada y que tome en cuenta todas tus necesidades nutrimentales.
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