Cada brazada de Maya Merhige resuena con un propósito más allá de la hazaña deportiva. Esta joven nadadora californiana ha transformado su incursión en las aguas abiertas en una sentida campaña de apoyo a pacientes y recaudación de fondos para la investigación del cáncer. Recientemente, su travesía por el Canal del Norte, entre Irlanda y Escocia, no solo la acercó a un récord mundial, sino que también honró una promesa de amistad.
Merhige completó los 34,4 kilómetros del Canal del Norte en 12 horas, 19 minutos y 37 segundos. Esta marca representa la quinta etapa del exigente desafío de los Siete Océanos, un circuito de siete cruces de larga distancia en aguas abiertas. De completarlo, se convertiría en la persona más joven en lograr esta proeza. Si finalmente lo consigue, su nombre quedará inscrito en el Libro Guinness de los Récords.
Durante las horas de oscuridad que a menudo acompañan sus nados, Merhige confiesa que su mente se posa en quienes luchan contra el cáncer. «Hay niños en el hospital, literalmente ahora mismo, recibiendo quimioterapia y radioterapia. Si ellos pueden superar eso, entonces yo puedo seguir nadando. Lo mío no es nada», expresó con una determinación que trasciende el desafío físico.
La joven ha competido en aguas abiertas desde muy pequeña y ha superado ya cinco de los siete cruces extremos del circuito, conocidos por sus bajas temperaturas, fuertes corrientes, oleaje y la presencia de fauna marina. En 2021, con apenas 14 años, rompió el récord al convertirse en la mujer más joven en cruzar a nado el Canal Catalina, un recorrido de unos 32 kilómetros en California, que completó en 10 horas, 48 minutos y 50 segundos.
A los 16 años, en enero de 2023, desafió el canal de Kaiwi, con más de 41 kilómetros entre Molokai y Oahu, en Hawái. Posteriormente, en julio de 2024, conquistó el Canal de la Mancha, cubriendo 33 kilómetros entre Inglaterra y Francia en 11 horas y 39 minutos. Este tercer logro le valió la prestigiosa Triple Corona de Natación en Aguas Abiertas, un reconocimiento de la World Open Water Swimming Association (WOWSA) para quienes completan con éxito tres de los principales desafíos de la especialidad.
A través de estos cruces, Merhige también ha logrado importantes metas solidarias. «Cruzar el Canal de la Mancha era un objetivo muy importante para mí por muchas razones. Gracias al apoyo de mi familia, amigos y muchas otras personas, pudimos recaudar 100.000 dólares para la lucha contra el cáncer, fondos que fueron destinados directamente al Hospital Infantil UCSF Benioff, a través de Swim Across America San Francisco», detalló Maya.
En 2025, la nadadora completó el estrecho de Cook, en Nueva Zelanda, con un recorrido de 64,4 kilómetros entre la Isla Norte y la Isla Sur. Considerado uno de los pasos de mar abierto más desafiantes del mundo, allí enfrentó uno de sus mayores temores: las medusas, que la picaron repetidamente en brazos, rostro y labios durante las 14 horas, 8 minutos y 36 segundos que duró la travesía.
La lucha contra el cáncer es la fuerza motriz detrás de cada esfuerzo de Maya. «Nado por todas y cada una de las personas que han sido afectadas por el cáncer. Ya sea por un paciente, un médico, un familiar o un amigo; nado por todos ellos», afirmó. Desde los 9 años, colabora con la organización Swim Across America, dedicada a recaudar fondos para la investigación del cáncer infantil.
Detrás de su compromiso hay una historia personal que imprime un significado especial a su desafío. En 2022, perdió a su amigo Sam Hallward, quien falleció de cáncer con apenas 12 años. «Era uno de los chicos más extrovertidos y aventureros que conocí. Sé que le habría encantado acompañarme a todos los lugares increíbles a los que voy cuando nado», recordó con emoción.
Como homenaje, Merhige mantiene una tradición antes de cada travesía: escribe en su gorro los nombres de personas que están luchando contra el cáncer, llevándolas simbólicamente consigo durante cada recorrido.
A pocos meses de terminar la secundaria, Maya Merhige tiene la mira puesta en las dos etapas que le restan para completar el desafío de los Siete Océanos: el Estrecho de Gibraltar, entre España y Marruecos, y el Estrecho de Tsugaru, en Japón. Su viaje, anclado en la memoria de un amigo, continúa inspirando esperanza y abriendo caminos en la lucha contra una enfermedad que afecta a millones.
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