Este tipo de instalaciones fueron creadas a raíz de la crisis del ébola de 2014 y están especialmente preparadas para contener enfermedades infecciosas de alto riesgo, con estrictos protocolos de seguridad y desinfección y sistemas de esclusas o gestión de residuos
Uno de los 14 pasajeros españoles del crucero da positivo provisional en hantavirus
El pasajero español del crucero afectado por un brote de hantavirus que ha dado positivo provisional ha sido trasladado ya a la unidad de aislamiento de “alto nivel” del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla. A la espera de una segunda PCR que confirme o no el diagnóstico, el afectado ha sido ingresado en este tipo de instalaciones que ya estaban preparadas precisamente por si entre los evacuados del Hondius había algún positivo. Se trata de la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN) del centro, una infraestructura levantada en 2015 para contener y tratar enfermedades infecciosas consideradas de alto riesgo.
Las otras 13 personas –12 pasajeros y un tripulante– permanecen aislados en habitaciones sin visitas y mantendrán una cuarentena que podrá llegar a los 42 días, periodo de incubación del virus. Según Sanidad, la persona que ha dado positivo ha presentado esta noche “febrícula y síntomas respiratorios”, aunque “en el momento actual” está “estable y sin empeoramiento clínico evidente”. Aún así, el protocolo contempla su ingreso en la UATAN del Gómez Ulla, una de las siete unidades que hay en España de este tipo que fueron creadas a raíz de la crisis del ébola de 2014, que acabó con el fallecimiento de un misionero y el contagio de una auxiliar de enfermería.
La del hospital madrileño es la que tiene mayor capacidad, con siete camas, y se encuentra en la planta 22 del centro, la última. La unidad permite un aislamiento muy estricto y los equipos sanitarios que las atienden está especialmente formado para ello y maneja estrictos protocolos de seguridad. Según explicaba a este medio Paloma Navas, médica especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, estas unidades son “el más alto nivel de aislamiento del sistema sanitario español” y están concebidas arquitectónica y tecnológicamente, así como a nivel de personal, para ser “un búnker sanitario en el que nada de lo que hay dentro, salga fuera”.
Las habitaciones están especialmente preparadas para ello. Cuentan con sistemas de presión negativa que funcionan con una ventilación especial de forma que el aire se introduce en la habitación y lo filtra antes de salir. Este aire ‘limpio’ que entra del exterior evita que el posiblemente contaminado salga hacia afuera dificultando así la propagación. Además, cada una cuenta con esclusas para permitir la desinfección antes de salir a las zonas de uso común. Según explicaba el propio centro en su inauguración, cada profesional debe pasar por la esclusa de sucios y la de limpios, ya sin Equipo de Protección Individual (EPI), y una “estación de descontaminación” antes de salir a zonas comunes.
La UATAN está sometida a un control de entradas, salidas y movimiento de personal y pacientes desde una sala de vigilancia en la que se monitorizan también las puertas, que están automatizadas. Además, cuenta con un sistema especial de residuos y un laboratorio BLS-III integrado que minimiza el riesgo al permitir el análisis de muestras sin la necesidad de salir. Por lo general, las habitaciones cuentan con un espacio suficiente para que se pueda manejar un paciente crítico dentro de las mismas. Por otro lado, son unidades que implican a varias especialidades médicas. “Son complejas y requieren mucha coordinación dentro del hospital”, señalaba el videpresidente de la Sociedad Española de Epidemiología Pello Latasa.
El proceso de autorización de las UATAN está liderado por el Ministerio de Sanidad, que lleva a cabo una estricta evaluación de la planta para ello. Entre los elementos a evaluar está desde la gestión de los residuos, al procedimiento de activación de la unidad, su desinfección y limpieza, la esterilización del material o la disponibilidad de contar con “cápsulas de aislamiento” para el traslado de los pacientes, según el último protocolo aprobado por el Consejo Interterritorial de Salud.
Aunque la transmisión entre humanos no es sencilla y la posibilidad de estar ante un problema expansivo de gran calado es lejana, la Organización Mundial de la Salud ya había avisado de que podría darse algún positivo del total de evacuados debido al periodo de incubación. Además de esta persona española pendiente de confirmar, Francia también confirmó este lunes su primer caso de hantavirus y Estados Unidos anunció un “positivo leve” que ya viajó en unidades de biocontención en el avión desde Tenerife.
