Más de treinta jefes de servicio del Hospital Bouquet Roldán presentaron su renuncia, generando una profunda alarma en la salud pública de Neuquén. Esta decisión, formalizada durante una conferencia de prensa frente a la institución, no es un hecho aislado, sino la manifestación de un conflicto más amplio que afecta al sistema sanitario provincial y que repercute directamente en la capacidad de los ciudadanos para acceder a servicios esenciales.
El Sindicato de Profesionales de la Salud Pública de Neuquén (Siprosapune) advierte sobre un deterioro progresivo de las instituciones y la manipulación de los concursos públicos. Según Mariana Franco, secretaria general de Siprosapune, el detonante fue la destitución sin argumentos del administrador del hospital, cuyo equipo directivo había obtenido su cargo por concurso. Franco señaló que la paciencia de los profesionales se agotó ante “políticas muy irregulares y un manejo poco transparente, con presiones y amenazas” desde el Ministerio de Salud, comparando la situación con el vaciamiento de otras entidades públicas.
Esta situación no es exclusiva del Bouquet Roldán. El sindicato documentó incidentes similares en el Hospital Heller y en el nosocomio de Plottier, donde también se denunció la manipulación de concursos y la remoción de directores bajo criterios que afectan la institucionalidad del sistema.
Históricamente, el sistema de salud neuquino fue reconocido como un modelo en Latinoamérica durante los años 70 y 80. Sin embargo, hoy se observa una preocupante pérdida de transparencia, evidenciada por la eliminación de la figura del veedor sindical en los concursos para cargos jerárquicos, lo que elimina la pluralidad. Además, Siprosapune, que representa a los profesionales, ha sido marginado de las mesas de discusión salarial y técnica, dejando sin voz a un actor clave en la toma de decisiones.
La interrupción en la conducción de un hospital, ya sea por cargos acéfalos o nombramientos “a dedo”, tiene un impacto directo en la calidad de la atención al paciente. Mientras el Ministerio de Salud designó un nuevo director de manera arbitraria, y cuyo perfil es desconocido para los equipos de trabajo, los profesionales de primera línea insisten en la necesidad de recuperar la democracia interna y el respeto por los concursos. Neuquén se enfrenta ahora al desafío de recuperar la confianza y la transparencia en su propio sistema hospitalario para garantizar la salud de su comunidad.
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