River, de la Noche Eterna de 1986 al desafío por la Libertadores 2027

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River, de la Noche Eterna de 1986 al desafío por la Libertadores 2027

Este jueves, en Núñez, se vivió una jornada de contrastes para River Plate. Mientras el equipo actual se encuentra en una situación delicada, necesitando asegurar seis puntos en el Torneo Clausura y esperar resultados ajenos para clasificar a la próxima Copa Libertadores, el club conmemoró un hito histórico: el 40° aniversario de su primera conquista continental.

Aquel 1986, bajo la dirección técnica de Héctor «Bambino» Veira y con figuras legendarias como Norberto Alonso, Juan Gilberto Funes, Antonio Alzamendi y Óscar Ruggeri, River Plate grabó su nombre en la historia grande del fútbol sudamericano. La gesta culminó en una final inolvidable contra América de Cali, un recuerdo que el club compartió con emotivas publicaciones en sus redes sociales.

El 29 de octubre de 1986, el Monumental se vistió de fiesta, con un público eufórico y una lluvia de papelitos blancos, para presenciar la gloria. Cuatro meses después de que Argentina levantara la Copa del Mundo en México —con Ruggeri, Héctor Enrique y Nery Pumpido entre los campeones millonarios—, River se impuso 1-0 con un gol decisivo de Funes. Este triunfo selló la serie, tras una victoria previa por 2-1 en Colombia, con tantos de Funes y Alonso. Aquella noche, la alegría y la emoción se mezclaron con el desahogo de una espera que había parecido interminable.

El «Bambino» Veira mantuvo la misma formación titular en ambos encuentros: Nery Pumpido en el arco; Jorge Gordillo, Nelson Gutiérrez, Óscar Ruggeri y Alejandro Montenegro en la defensa; Héctor Enrique, Américo Gallego y Roque Alfaro en el mediocampo; y Norberto Alonso junto a Antonio Alzamendi y Juan Gilberto Funes en el ataque. Este equipo histórico consiguió nueve victorias, dos empates y una única derrota en su camino hacia la gloria, con un saldo de 23 goles a favor y solo ocho en contra.

La ambición de aquel plantel no terminó con América. Con una base similar, River conquistó meses más tarde la Copa Intercontinental en Japón, al vencer por 1-0 al Steaua Bucarest, entonces campeón de la Champions League, con un gol del uruguayo Alzamendi. Una particularidad de ese glorioso año es que Enzo Francescoli, un ícono del club, había partido a Europa en junio, perdiéndose así estas consagraciones.

Mientras la memoria de esa era dorada sigue intacta, generando un profundo orgullo en Núñez, el presente del club presenta un desafío distinto. El actual plantel lucha por asegurarse un lugar en la próxima edición del certamen continental, tras su ausencia en este 2026. A Leonardo Ponzio y sus hombres les espera un encuentro clave ante Boca en la Bombonera el próximo domingo a las 15 horas. Una victoria allí, sumada a un triunfo contra Aldosivi en Mar del Plata en la última fecha, no será suficiente por sí sola, ya que también dependerán de otros resultados para ingresar a través de la tabla anual.

La CONMEBOL Libertadores también se unió a la celebración de la histórica gesta, recordándola en sus redes sociales como «40 años de la #GloriaEterna».