Cada septiembre, la creencia de que la temporada de nieve terminó se afianza en el Alto Valle. Sin embargo, este año, San Martín de los Andes sorprendió con una inesperada extensión del invierno.
Entre el 10 y el 14 de septiembre, nuestra familia (Vicky, Ema, Luchi y yo) vivió una completa experiencia patagónica. Disfrutamos de esquí en Chapelco, navegamos a Quila Quina, exploramos miradores, paseamos por el centro y probamos diversa gastronomía.
La grata sorpresa fue encontrar nieve en óptimas condiciones, un día de sol pleno y mínimas esperas en medios de elevación. San Martín de los Andes demostró tener mucho que ofrecer más allá de sus pistas, combinando aventura y primavera. Aquí, nuestra experiencia y datos para planificar su viaje.
Desde Neuquén, condujimos en camioneta por Piedra del Águila (430 km). Cargar combustible allí es clave, ya que las estaciones escasean más adelante.
Como alternativa, American Jet inició vuelos entre Neuquén y Chapelco desde el 15 de septiembre. Operan martes, jueves y sábados a las 10:00 (50 minutos de duración). El pasaje inicial rondaba los $175.000 por tramo; el aeropuerto está a 21 km de la ciudad.
Nos alojamos en el Rincón de los Andes Resort, departamento Los Álamos. Su ubicación (a tres cuadras de la costanera) fue ideal para cenas y paseos a pie. Las chicas, Ema y Luchi, disfrutaron la zona de juegos. La cocina fue ventajosa; el resort también ofrece desayuno (7:00 a 11:00).
El viernes por la tarde, desde el muelle, nos embarcamos con Naviera Lácar & Nonthué hacia Quila Quina, en el Parque Nacional Lanín. El traslado de 30 minutos costó $70.000 por persona, ida y vuelta.
Allí, caminamos hasta la cascada del Arroyo Grande (700 m del muelle). Sendero tranquilo, con subida moderada al final. Ideal para un picnic, cuidando el entorno.
Importante: además del pasaje, el ingreso al Parque Nacional Lanín es aparte. Vicky, Ema y yo pagamos $15.000 cada uno por el parque, más $5.000 por persona para el sendero de la cascada. Luchi, menor de 5 años, no abonó. El costo total por adulto (navegación, parque y sendero) fue de unos $90.000 (precios de septiembre de 2026). La naviera ofrece tarifas reducidas.
Dato práctico: aunque pagamos el sendero con Mercado Pago vía Starlink, se recomienda llevar efectivo.
El sábado fue un día completo en el cerro. El transfer de Pireco Turismo nos recogió a las 8:30, simplificando la logística al evitar preocupaciones por el camino, cadenas, estacionamiento o manejar cansado al final de la jornada.
Alquilamos equipos en Aquaterra, en San Martín. Tras probarlos el día anterior, ellos los llevaron a la montaña para retirarlos en su guardería en la base. Disfrutamos de sol pleno, temperaturas primaverales y nieve excelente, con mínimas esperas en los medios de elevación.
Ascendimos en la nueva telecabina hasta la cota 1.600 (novedad de este invierno que conecta la base en cinco minutos). Desde allí, Vicky y Ema exploraron pistas; fue un gran momento para Ema. Luchi disfrutó del esquí en la magic carpet de principiantes, y sus caídas no le quitaron el ánimo.
El almuerzo en la montaña (guiso, hamburguesa, milanesa a la suiza con puré y bebidas) sumó unos $160.000 (precios de septiembre de 2026). El pase diario general costaba $160.000, más $7.000 por la tarjeta reutilizable. Niños hasta 5 años tienen pase sin cargo (con DNI), adquiriendo la tarjeta en la oficina central. El pase peatonal valía $30.000.
La temporada de Chapelco estaba prevista hasta el 30 de septiembre, sujeta a condiciones de nieve. Bajamos agotadísimos, la mejor señal de un día exitoso en la montaña.
El domingo realizamos un city tour con Destino Andino (salida 14:30). Recorrimos dos miradores: el Arrayán, con vistas panorámicas de la ciudad y el lago Lácar, y otro en el camino al lago Lolog, apreciando la Vega Maipú.
Nuestro guía, Facundo, enriqueció el paseo con la historia de la ciudad, incluyendo la casa del doctor Rodolfo Koessler (1890, ampliada en 1920 para su consultorio), centro médico esencial por años. Recomendación: hacer este tour al inicio para comprender mejor la geografía y dar contexto a futuros paseos.
Para cenar, elegimos Costanera Lácar (Almirante Brown 255, esq. Juez del Valle, frente al lago), donde disfrutamos pastas y trucha.
Otra opción fue Pantera Bistró (Av. San Martín 713, 1er piso), con sushi, milanesas y risotto. Su carta de tragos es destacada. Se recomienda reservar.
Para el almuerzo, visitamos La Costa del Pueblo, sobre la costanera y frente al puerto. Probamos goulash y pastas. Por su ubicación, es ideal antes o después de excursiones portuarias como la de Quila Quina.