La cifra de fallecidos a causa del doble terremoto que sacudió Venezuela el pasado 24 de junio ascendió a 4.333 personas. La información fue confirmada este sábado por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. En contraste, el número de heridos se mantuvo en 16.740, la misma cifra reportada en el informe del día viernes.
Respecto a la ausencia de datos sobre personas desaparecidas, una cuestión que ha generado cuestionamientos, Rodríguez fue consultado y argumentó la postura del Gobierno. “Nosotros no podemos manejarnos en base a especulaciones, sino que tenemos que manejarnos en base a la realidad”, afirmó el hermano de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
Sin embargo, la preocupación por los no localizados es significativa. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que alrededor de 50.000 personas aún no han podido ser ubicadas. Por su parte, el sitio web “Desaparecidos Terremoto Venezuela” ha recibido casi 30.000 denuncias de personas ausentes desde el sismo.
Rodríguez reconoció que Venezuela no ha ofrecido una cifra actualizada de desaparecidos desde hace varias semanas. No obstante, aseguró que no se ocultan datos, y que desde el día después del doble terremoto, solo se ha proporcionado la cifra de personas fallecidas, al ser esta la única certeza que poseen las autoridades.
Entre los fallecidos, se informó que 315 personas —equivalentes al 7% del total— no han podido ser identificadas. Esto se debe a la imposibilidad de ser reconocidas por familiares, a la dificultad para tomar sus huellas dactilares o a la falta de asociación con alguna identificación previa.
Sobre el destino de estos cuerpos no identificados, el presidente de la Asamblea Nacional negó categóricamente que estén siendo enterrados en fosas comunes. Explicó que en el cementerio La Esperanza, situado a unos 25 kilómetros del centro urbano de Catia La Mar —una de las zonas afectadas—, estos cuerpos están siendo sepultados tras haberles tomado muestras cruciales para su futura identificación. Estas incluyen impresiones fotográficas de la dentadura, huellas dactilares cuando es posible, y muestras de piel para obtener ADN, facilitando así el proceso de identificación cuando los seres queridos acudan a buscarlos.
La agencia de noticias EFE constató el viernes que se está trabajando en una ampliación del cementerio La Esperanza, con capacidad para “unas 2.000 o 3.000 tumbas” más, según indicó un trabajador. El proceso de sepultura se realiza en hileras ordenadas, donde cruces blancas señalan el nombre o un número para los no identificados, acompañadas de flores y piedras que delimitan cada nicho.
En cuanto a las operaciones de rescate, Rodríguez señaló que aún quedan uno o dos —uno de ellos “dudoso”, precisó— sitios activos de búsqueda de vida. También abordó las críticas sobre la lentitud en la remoción de escombros, defendiendo que precisamente así debe ser el proceso, ya que el Gobierno venezolano aún alberga la esperanza de encontrar personas con vida atrapadas.
“La etapa de remoción de escombros tiene que ser de manera lenta porque si se hace de manera abrupta y se meten máquinas de gran calado y se mueven grandes cantidades, no sabemos si podemos llevarnos una vida humana en ese proceso”, argumentó Rodríguez, añadiendo que los familiares también desean rescatar los cuerpos de sus allegados fallecidos.