La intensa búsqueda del gendarme José Galeano en el arroyo Codihue, cerca de Las Lajas, Neuquén, culminó en la tarde del sábado con el trágico hallazgo de su cuerpo sin vida. El efectivo de 38 años, oriundo de Buenos Aires, fue encontrado aguas abajo, a pocos kilómetros del punto donde había sido arrastrado por la corriente.
Galeano desapareció en la mañana del sábado mientras intentaba cruzar a pie el arroyo Codihue (también conocido localmente como Coihue). El caudal del arroyo se había incrementado significativamente debido a las crecidas del arroyo Romero, lo que resultó en su arrastre por la fuerza del agua.
Desde el mediodía, la angustia se intensificó en el epicentro del despliegue, donde arribó la familia del gendarme. Luciana Ortiz Luna, secretaria de Emergencia y Riesgo de Neuquén, confirmó que la provincia dispuso un equipo de psicólogos para brindar contención permanente a los allegados.
El megaoperativo de búsqueda fue coordinado por la Secretaría de Emergencias y Gestión del Riesgo, movilizando a más de cien rescatistas en un esfuerzo logístico y técnico considerable. Las tareas se concentraron en tres puntos clave de la región patagónica.
El primero, denominado “Punto Cero”, corresponde a las inmediaciones de la estancia Halcón, dentro de la jurisdicción de Las Lajas. Este fue el sector exacto donde el gendarme fue arrastrado y donde se estableció el comando central que brindaba apoyo a sus familiares.
El segundo punto fue “El Destino Inconcluso”: al momento de su desaparición, Galeano se dirigía al puesto Cochico, un enclave estratégico donde debía realizar su relevo de guardia habitual.
Finalmente, se monitoreó la “Zona de Peligro Vial”, atravesada por la Ruta Provincial 21. Debido al aumento del caudal del arroyo, se mantuvo una alerta vial, con personal de seguridad reforzando la precaución al transitar sobre el puente.
Para recorrer la compleja geografía, se desplegaron amplios recursos. Desde el aire, tres drones –uno de ellos equipado con cámaras térmicas– y helicópteros realizaron barridos sobre la estepa en busca de cualquier señal. En tierra, brigadistas de Manejo del Fuego llegados desde Loncopué rastrillaron palmo a palmo las orillas. Este grupo de rastrillaje terrestre sumó a 50 efectivos de Gendarmería Nacional, bomberos de Las Lajas y policías provinciales.
Simultáneamente, buzos tácticos se sumergieron en las gélidas corrientes, apoyados por tres embarcaciones que ampliaron el alcance sobre el agua. El operativo contó además con el respaldo del Sistema Integrado de Emergencias del Neuquén (SIEN), que emplazó un puesto médico avanzado desde Zapala para garantizar asistencia inmediata.