Claudio Larraza, intendente de Plaza Huincul, ha llegado a los tres años de su gestión con una mirada optimista sobre el futuro de la localidad. «Queda mucho por hacer, y vienen tiempos, a mi entender, muy positivos, no solo para la ciudad, sino para la comarca petrolera y para la provincia», expresó el jefe comunal al hacer un balance de su administración.
Su mandato, que concluirá en los próximos doce meses, se ha centrado en la mejora de la infraestructura y los servicios esenciales para los vecinos. Este aniversario coincide con un anuncio trascendental: el desarrollo del proyecto de gas natural licuado (GNL) en las inmediaciones de Plaza Huincul, que promete cambiar el panorama de la región al permitir la extracción y exportación del fluido.
Larraza fue el primer intendente en ganar una elección para el partido Comunidad, liderado por el gobernador Rolando Figueroa. Si bien su fecha de asunción, por carta orgánica, difiere de otras ciudades, su vínculo con la administración municipal no es nuevo; a mediados de los noventa, fue funcionario del área social bajo la gestión de su tío, el exintendente Alberto «Tucho» Pérez.
Reflexionando sobre su trayectoria, Larraza destacó la importancia de evaluar el punto de partida: «Siempre es importante marcar de dónde arrancamos, el punto de partida, y hoy cumpliendo tres años de gestión podemos decir que el balance es sumamente positivo, por muchas razones».
Durante este período, la gestión municipal se enfocó en tres ejes principales: la infraestructura, la capacitación y el desarrollo del parque industrial. El intendente explicó que la ciudad presentaba un notable retraso en servicios básicos, lo que motivó un arduo trabajo en la instalación de metros lineales de gas y agua, así como en la construcción de reservorios.
En colaboración con la vecina Cutral Co y el gobierno provincial, se concretó la obra para llevar gas al sur de los ejidos urbanos y se aseguró el mantenimiento de edificios escolares. Paralelamente, en el ámbito de la formación y educación, la administración impulsó una amplia oferta de cursos de oficios y carreras terciarias y universitarias. «Tuvimos un balance híperpositivo porque nos comprometimos enormemente con ese área y los resultados dieron sus frutos porque pasaron un número importantísimo de personas», afirmó Larraza.
Otro desafío asumido fue la radicación de empresas en el parque industrial de Huincul. En este sentido, la primera firma que gestionó su espacio ya opera en el lugar, dedicada a la fabricación de tuberías flexibles reforzadas con material compuesto, esenciales para la industria del petróleo, gas y agua a alta presión.
La expectativa sobre el proyecto de GNL es uno de los temas centrales. Aunque no formaba parte de la plataforma de gobierno inicial de Larraza, el desarrollo liderado por YPF en las áreas Meseta Buena Esperanza I y II, con la proyectada instalación de una planta integrada de tratamiento de gas (IGTP) a 20 kilómetros al norte del ejido urbano, abre un nuevo horizonte.
«Tenemos la oportunidad histórica del desarrollo del GNL en nuestras localidades. Nos alienta a seguir de esta manera y ratificar que ese era el camino: generar infraestructura, capacitar para cuando haya inversión de este tamaño», sostuvo Larraza. La ciudad se prepara para ser un «hub» logístico, similar a Añelo y Rincón de los Sauces, lo que demandará un trabajo conjunto con la Provincia para garantizar condiciones óptimas en salud, educación y seguridad.
El intendente enfatizó que la reciente audiencia pública sobre el proyecto fue «muy importante y muy favorable», consolidando la visión de un «resurgir de Plaza Huincul». El desafío ahora es asegurar que tanto las empresas locales como la mano de obra de la región puedan integrarse en esta iniciativa, exigiendo competitividad y colaboración con los distintos sectores empresariales para que el beneficio se derrame en la comunidad.