En la antesala de un choque crucial contra Godoy Cruz, que podría definir su boleto a la Liga Profesional, Tristán Suárez, el equipo de Ezeiza, exhibe una estadística sorprendente y poco conocida. Junto a Boca Juniors y Agropecuario, es uno de los tres únicos clubes que han alcanzado al menos la Segunda División del fútbol argentino sin conocer nunca el descenso de categoría.
Boca Juniors goza de reconocimiento global por ser el único de los equipos tradicionales argentinos que jamás perdió la categoría desde su ascenso a Primera División en la era amateur, allá por 1913. Sin embargo, en el panorama del Ascenso metropolitano, el «Lechero» ha forjado un recorrido impecable a lo largo de más de seis décadas de competición continua.
La historia de Tristán Suárez con la AFA comenzó en 1963. Desde entonces, inició su andar en la última división del sistema metropolitano, la antigua Primera D. Lejos de sufrir un retroceso, la institución solo ha conocido el progreso: ascendió a la Primera C en 1976, dio el salto a la Primera B en 1995 y logró su llegada a la Primera Nacional en 2021. En todo este trayecto, la amargura de un descenso le ha sido ajena.
Hubo un momento, hacia el final de la temporada 2023, en que este envidiable registro estuvo en vilo. El equipo se vio emparejado para disputar un desempate por la permanencia, tras finalizar anteúltimo en su zona. No obstante, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tomó la decisión de anular los descensos de esa categoría antes de que se concretara, preservando así la casilla en cero del conjunto albiazul.
En un contexto más moderno y centrado en el interior del país, el único club que presenta una trayectoria similar es Agropecuario. Desde su fundación y posterior ingreso al Consejo Federal, ha escalado de la Federal C a la B, luego a la Federal A y finalmente a la Primera Nacional, sin haber tropezado nunca hacia divisiones inferiores.
Si Tristán Suárez logra imponerse a Godoy Cruz en el partido final, que se disputará el 15 de noviembre, y sella su histórico arribo a la máxima división, enfrentará el reto de revalidar esta marca en la élite nacional. De lograr establecerse y mantenerse en el tiempo, buscará seguir el camino de otros clubes que, desde su estreno en Primera División, nunca volvieron hacia atrás.
Este selecto grupo incluye a Defensa y Justicia, que ascendió en 2014; Central Córdoba de Santiago del Estero, en la élite desde 2019; Barracas Central, que llegó en 2021; y Deportivo Riestra, ascendido a fines de 2023. Tristán Suárez aspiraría a unirse a ellos, pero con un pergamino previo inigualable: ser un club que, desde la Primera D hasta la máxima categoría, jamás ha conocido el descenso.