El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles una drástica ofensiva económica contra Irán, calificándola como la operación de mayor impacto jamás emprendida contra cualquier nación. El objetivo principal es cortar de raíz las vías de financiación y apoyo económico que sustentan a la República Islámica.
«¡Hoy anuncio la operación económica más devastadora que se haya llevado a cabo contra cualquier país!», declaró Trump en su red Truth Social. El mandatario lanzó una severa advertencia: cualquier país que permita a sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales brindar «cualquier tipo de salvavidas» a Irán, enfrentará severas consecuencias económicas.
La estrategia detallada por Trump apunta a desmantelar los mecanismos usados para evadir las sanciones y mantener los flujos financieros hacia Irán. Esto incluye el contrabando de petróleo, los swaps de divisas, las transferencias de efectivo, las casas de cambio, los registros de buques y las empresas pantalla. «Todas estas operaciones deben detenerse ¡ahora!», enfatizó, asegurando que Washington vigilará de cerca a quienes permitan su continuidad. «Ustedes saben quiénes son», sentenció.
Trump presentó esta iniciativa como una nueva fase en la presión de Estados Unidos sobre Teherán. Argumentó que las Fuerzas Armadas iraníes están gravemente debilitadas tras recientes enfrentamientos y que su economía se encuentra al borde del colapso.
«Esto será una guerra económica y un aislamiento a una escala sin precedentes. Su armada ha desaparecido, su fuerza aérea está destruida, sus fábricas militares son ahora escombros, su moneda no vale nada y su país pende de un hilo», afirmó el presidente estadounidense. Y añadió, con vehemencia: «Esto será un DÍA D económico», instando a los aliados de EE.UU. a sumarse al aislamiento de Irán.
«Estos maníacos están contra las cuerdas, y estas medidas históricas los paralizarán y acabarán con su capacidad para sembrar el terror en todo el mundo. Irán nunca tendrá un arma nuclear», sentenció Trump, marcando la contundencia de sus palabras.
Este anuncio de medidas económicas llegó un día después de que Trump declarara explícitamente la suspensión de cualquier diálogo con Irán. «No hay diálogo ni conversaciones en curso, ni tampoco están previstas, con la República Islámica de Irán», había escrito previamente en Truth Social. También confirmó que «el bloqueo naval sigue aplicándose. El estrecho de Ormuz está abierto y en operaciones. Todas las minas en las aguas han sido retiradas o detonadas».
Según la agencia AFP, las conversaciones con el régimen iraní permanecen suspendidas, y Trump ha instruido a sus equipos a no reanudar el diálogo mientras Teherán no se alinee con las posturas de Washington.
La tensión regional se acentúa en Medio Oriente, con casi seis meses de conflicto. Si bien las hostilidades directas han disminuido tras los bombardeos de Israel y EE.UU. y las represalias iraníes iniciales, la situación sigue siendo delicada. Una muestra de ello fue la publicación, por parte de Trump, de un mapa que presentaba el estrecho de Ormuz, un foco central del conflicto, como un nuevo territorio de Estados Unidos.
La escalada de incidentes recientes incluye la acusación de Emiratos Árabes Unidos contra Irán el martes. Según EAU, Irán lanzó dos misiles balísticos que cayeron al mar con el objetivo de afectar la navegación marítima. En represalia, la diplomacia emiratí anunció, a través de la red X, la suspensión indefinida de «todos los intercambios comerciales y las transacciones financieras» con Irán. Por su parte, Teherán negó rotundamente las acusaciones emiratíes, rechazando «categóricamente» haber lanzado misiles en el Golfo.
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